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Keiko Fujimori es reconocida como jefa suprema de las Fuerzas Armadas y la Policía de Perú

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La nueva presidenta de Perú, Keiko Fujimori, fue investida este miércoles como jefa suprema de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en una ceremonia protocolaria celebrada en el Patio de Honor del Palacio de Gobierno de Lima. La mandataria recibió la insignia y el bastón de mando de manos del general César Augusto Briceño, jefe del Comando Conjunto de las FFAA, en un acto que, según la Presidencia, se desarrolló "en un marco de respeto a la institucionalidad y el orden democrático".

Acompañada por los ministros de Defensa, Rafael Belaunde, y del Interior, César Astudillo, Fujimori contó con la presencia de los comandantes del Ejército, la Marina, la Fuerza Aérea y la Policía, así como de altos mandos militares, destacamentos y autoridades civiles.

Primeras decisiones en seguridad interna
Horas después de asumir el cargo para el período 2026-2031, la hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000) anunció un giro en la estrategia de seguridad: las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones contra el crimen organizado en las zonas declaradas en estado de emergencia, mientras que su prioridad será "fortalecer integralmente" a la Policía Nacional.

Tras la ceremonia, Fujimori presidió su primera reunión del Consejo de Ministros, conducida por el primer ministro Luis Galarreta, donde se aprobarán las primeras medidas de gobierno. La jornada culminará con el tradicional desfile cívico-militar por el 205 aniversario de la independencia de Perú, que recorrerá la avenida Brasil a través de varios distritos de Lima.

Con su toma de mando, la política derechista sella el retorno del fujimorismo al poder ejecutivo casi 26 años después de que su padre dimitiera por fax desde Japón, tras destaparse el gigantesco escándalo de corrupción que marcó el final de su régimen. Ahora, la nueva presidenta inicia su mandato con una agenda centrada en la militarización de la seguridad interna, un movimiento que reaviva el debate sobre el papel de las fuerzas armadas en el orden público y la herencia política de su familia.