Londres, Reino Unido. – El precio del petróleo registró en junio su mayor desplome mensual desde la crisis del COVID-19, en un escenario de creciente incertidumbre por el estancamiento de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán en Doha y un alto el fuego que se mantiene bajo tensión, con el Brent acumulando una caída superior al 21% y el WTI cerrando el mes en 69,50 dólares por barril.
El barril de Brent del mar del Norte, referencia en Europa, cedió un 0,31% el martes y cerró en 72,92 dólares, según datos del International Exchange (ICE) de Londres. Su equivalente estadounidense, el West Texas Intermediate (WTI), perdió un 1,8% y se situó en 69,50 dólares. Ambos precios se ubican cerca de los niveles previos al inicio del conflicto bélico: el 27 de febrero, un día antes del comienzo de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el Brent cerró en 72,48 dólares y el WTI en 67,02 dólares.
Caída mensual y balance trimestral: la mayor desde 2020
El Brent acumuló en junio una caída superior al 21%, tras haber bajado cerca de un 19% en mayo. Se trata del mayor retroceso mensual desde el descenso récord del 55% registrado en marzo de 2020, cuando la pandemia destruyó la demanda global. En la primera sesión de junio, el Brent rozaba los 95 dólares por barril.
En términos trimestrales, el Brent acumuló una baja del 38% en el segundo trimestre, su mayor descenso desde el primer trimestre de 2020, cuando cayó un 66%. El trimestre anterior había anotado una suba del 94%, la mayor desde el tercer trimestre de 1990, cuando los futuros se dispararon un 142%, según los datos recopilados por Reuters. Morgan Stanley proyecta ahora un superávit global implícito en el mercado petrolero de 4,8 millones de barriles por día para 2027.
Doha, Ormuz y presión geopolítica: las negociaciones que no avanzan
Ambas referencias se mantuvieron en territorio técnico de sobreventa: el Brent por 13 jornadas consecutivas, y el WTI por 11. Los enviados especiales de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner —yerno del presidente Donald Trump—, viajaron el martes a Doha para reunirse con los mediadores qataríes y evaluar el avance de las negociaciones. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Catar, Majed al Ansari, descartó que fuera a celebrarse una reunión de alto nivel entre Washington y Teherán, limitándose a conversaciones técnicas sobre asuntos de seguridad regional.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, señaló que uno de los temas centrales será la liberación de los activos bloqueados. Al Ansari precisó que los 6.000 millones de dólares en fondos iraníes congelados aún no han sido transferidos a Teherán y que la entrega solo se realizará si EE.UU. e Irán llegan a un acuerdo.
A pesar de las contradicciones recurrentes entre las partes y de una reanudación temporal de las hostilidades durante el fin de semana pasado, los mercados mantienen cierta calma. David Morrison, analista del bróker Trade Nation, subrayó que «los operadores parecen convencidos de que la guerra está llegando a su fin, dado que el Brent y el WTI se han estabilizado justo por encima de sus niveles de antes de la guerra».
Flujo restringido en Ormuz y récord de producción en EE.UU.
El flujo de buques en el estrecho de Ormuz, por donde transitaba antes del conflicto cerca del 20% del suministro mundial de crudo, sigue sin normalizarse. Teherán solo autoriza un corredor de navegación a lo largo de sus costas y busca mantener el control del paso, posición a la que se opone Washington. El analista de UBS Giovanni Staunovo apuntó que «los barcos previamente bloqueados han quedado disponibles con el aumento del tráfico marítimo que sale del Golfo, lo que genera una ola temporal de nueva oferta».
La producción de crudo en Estados Unidos alcanzó en abril un récord mensual de 13,93 millones de barriles por día, según datos publicados el martes por la Administración de Información Energética (EIA). El incremento respondió a la mayor actividad de los productores ante los precios elevados derivados del conflicto con Irán.
El mercado aguardaba para el martes por la noche el reporte semanal de inventarios del Instituto Americano del Petróleo (API), y para el miércoles el de la EIA. Los analistas estimaban una extracción de 4,5 millones de barriles de las reservas durante la semana finalizada el 26 de junio, lo que marcaría la décima semana consecutiva de descenso en los inventarios, igualando un récord establecido en enero de 2018. La combinación de la incertidumbre geopolítica, la volatilidad de las negociaciones y los cambios en la oferta global mantienen a los mercados en vilo, a la espera de señales más claras sobre el futuro del conflicto y la estabilidad de los precios del crudo.