El 52 % de una muestra de 100 mujeres embarazadas en condiciones de vulnerabilidad social atendidas en la Maternidad de Los Mina reportó haber consumido alcohol durante la gestación, según una investigación presentada en el Segundo Congreso Anual de Psicología del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec). El estudio, expuesto por la psicóloga clínica y neuropsicóloga María Eugenia Portela durante el panel “Nacer en grados”, dedicado al síndrome de alcoholismo fetal (SAF), identificó entre los factores de riesgo el consumo de alcohol durante el primer trimestre, la desnutrición materna, el uso combinado de sustancias, los episodios de consumo concentrado y las condiciones socioeconómicas, así como la presencia de alcoholismo en el entorno familiar.
En la misma jornada académica, el psicólogo y terapeuta Luis Reyes presentó una investigación sobre estilos de apego y alexitimia en 200 hombres sometidos a la acción de la justicia por casos de violencia contra sus parejas. Los resultados indicaron que el 53% presentaba un estilo de apego inseguro y el 42% registraba niveles significativos de alexitimia —dificultad para identificar, reconocer y expresar las propias emociones—. Aunque ninguna de estas variables, analizada de forma aislada, mostró una relación directa con la violencia física, su presencia simultánea se vinculó con un mayor riesgo de conducta violenta. La investigación también examinó la relación entre las experiencias familiares, los patrones de apego y las dificultades para procesar las emociones.
Otros hallazgos del congreso
La psicóloga laboral Tania Guillermo presentó una revisión documental sobre felicidad y bienestar en entornos laborales híbridos y remotos, basada en publicaciones científicas y normativas del período 2008-2025. Entre los temas abordados figuró el programa piloto de semana laboral reducida desarrollado en República Dominicana en 2024 bajo el modelo 100-80-100 —mantener el salario completo, reducir la jornada al 80% y conservar el 100% de la productividad—. Según la revisión, el programa se aplicó durante seis meses en seis instituciones públicas y privadas sin que se registrara una disminución de la productividad, y reportó mejoras en la calidad de vida y la rotación de personal. Guillermo advirtió, no obstante, sobre riesgos de las modalidades remotas como el estrés, el aislamiento, las dificultades ergonómicas, la sobrecarga laboral y la falta de separación entre la vida profesional y personal.
Por su parte, la investigadora Lucía Sánchez Díaz presentó un estudio cualitativo sobre el papel del cabello afro en la identidad, la clasificación social y los procesos de adaptación de mujeres afrodescendientes residentes en España. La investigación, que incluyó entrevistas semiestructuradas a 10 mujeres de entre 24 y 38 años con un enfoque interpretativo y perspectiva afrofeminista, identificó experiencias relacionadas con los estándares de apariencia y respetabilidad, la percepción del propio cuerpo, la crítica a las miradas racializadas, la reivindicación del cabello natural y los cambios de identidad asociados a la migración. Sánchez Díaz planteó que la textura y la presentación del cabello pueden influir en la forma en que una persona es percibida en los espacios sociales y laborales, incluso antes de que se produzca una experiencia directa de discriminación.