Geopolítica

Claudia Sheinbaum y Felipe VI sellan el deshielo diplomático en su primer encuentro en el Palacio Nacional de Ciudad de México

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Ciudad de México, México. – El rey Felipe VI y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, protagonizaron este jueves su primer encuentro bilateral en el Palacio Nacional de Ciudad de México, un acto que confirma el restablecimiento de las relaciones entre ambos países tras casi una década de tensiones diplomáticas. La reunión, que no figuraba inicialmente en la agenda oficial, se materializó durante la escala del monarca en la capital antes de continuar hacia Guadalajara para asistir al partido del Mundial entre España y Uruguay.

El secretario de Relaciones Exteriores mexicano, Roberto Velasco, recibió al monarca en el aeropuerto. Posteriormente, en el Palacio Nacional, Sheinbaum y Felipe VI posaron juntos antes de sostener una conversación privada. La presidenta resumió el encuentro en redes sociales destacando que abordaron los pueblos originarios, los vínculos históricos entre ambas naciones y la conveniencia de fortalecer la relación bilateral. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, quien acompañó al monarca junto a la ministra de Educación, Milagros Tolón, calificó los lazos como "fraternales" y señaló que el encuentro impulsa la Cumbre Iberoamericana prevista para noviembre en Madrid.

Gestos que allanaron el camino hacia el acercamiento

El restablecimiento de las relaciones no se produjo de manera repentina, sino que fue el resultado de una acumulación de gestos diplomáticos. En marzo de 2026, durante su visita a la exposición 'La mitad del mundo. La mujer en el México indígena' en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, Felipe VI reconoció que durante la conquista de América hubo "mucho abuso" y episodios que "no pueden hacernos sentir orgullosos". Aunque matizó que el periodo debe analizarse sin "excesivo presentismo moral", el gesto fue interpretado como una señal positiva.

Sheinbaum valoró las palabras del monarca como un paso significativo: "Puede uno decir: no fue todo lo que hubiéramos querido, pero la verdad es que sí es un gesto de acercamiento", afirmó la mandataria. Semanas después, viajó a Barcelona para participar en la Cumbre en Defensa de la Democracia, donde descartó que hubiera existido una "crisis diplomática" entre los dos países.

A esto le siguió una visita del ministro Albares a México, quien se reunió con Sheinbaum en el Palacio Nacional en una cita no programada, firmó el Acta de la Comisión Binacional España-México y entregó la invitación del rey a la Cumbre Iberoamericana de noviembre en Madrid. También hubo una ofrenda floral ante la tumba de Lázaro Cárdenas, el presidente que acogió a los exiliados de la Guerra Civil española, un gesto con una carga histórica relevante.

El Mundial como escenario diplomático

El viaje de Felipe VI a México tiene una justificación oficial clara: asistir al partido del Mundial que enfrentará a España y Uruguay el viernes en Guadalajara. Sin embargo, tanto La Zarzuela como el Ministerio de Exteriores español han subrayado que la visita "se enmarca en un contexto de intensificación de las relaciones bilaterales" y busca reforzar los vínculos entre ambos pueblos. La utilización del torneo como escenario para este tipo de encuentros no es casual, ya que facilita que los pasos diplomáticos se den sin que ninguna de las partes ceda en exceso.

El deshielo se produce después de que Sheinbaum no invitara al monarca a su toma de posesión en octubre de 2024, en respuesta a que la monarquía española nunca contestó la carta enviada en 2019 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, en la que reclamaba una disculpa por los abusos de la colonización.

Queda pendiente saber si Sheinbaum confirmará su asistencia a la Cumbre Iberoamericana de noviembre, donde también está convocada la presidenta encargada de Venezuela. Sin embargo, el encuentro de este jueves ya constituye el símbolo más visible de que la relación entre España y México ha dejado atrás sus peores momentos.