La producción industrial de China creció un 5,2 % interanual en agosto, acelerándose 0,7 puntos respecto a julio y superando las previsiones de los analistas, que apuntaban a un avance cercano al 4,8 %, según datos de la Oficina Nacional de Estadística.
El repunte estuvo liderado por la manufactura, que aumentó un 6,1 %, mientras que la producción y suministro de electricidad, calefacción, gas y agua avanzó un 4,9 %. La minería, en cambio, cayó un 1,4 %.
Sin embargo, otros indicadores reflejaron una economía con dificultades. Las ventas minoristas crecieron apenas un 0,4 %, frente al 0,6 % registrado en julio y por debajo de las expectativas de los analistas.
El mercado laboral también mostró señales de debilidad: el desempleo urbano subió al 5,3 %, frente al 5,2 % esperado.
La inversión en activos fijos continuó deteriorándose y acumuló una caída del 7,2 % en los primeros ocho meses del año. La inversión manufacturera retrocedió un 2,3 %, la infraestructura un 4 % y el sector inmobiliario volvió a registrar el mayor desplome, con una caída del 19,9 %.
La crisis inmobiliaria sigue siendo uno de los principales lastres de la economía china: las ventas de inmuebles por superficie disminuyeron 12,1 % interanual en el acumulado hasta agosto.
En síntesis: China muestra una industria más resistente de lo previsto, pero el débil consumo, el aumento del desempleo y la persistente crisis inmobiliaria evidencian que la recuperación económica continúa siendo desigual.