Economía

Banco Mundial aprueba US$300 millones para Uruguay

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El Directorio Ejecutivo del Banco Mundial aprobó este lunes un financiamiento de 300 millones de dólares para Uruguay, un préstamo que el país sudamericano destinará a la ratificación del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, la simplificación de los trámites aduaneros y otras medidas orientadas a mejorar la competitividad y las condiciones para el crecimiento económico. En un comunicado, el organismo ratificó su respaldo a las reformas que promueve el país y reconoció que «Uruguay cuenta con instituciones robustas y estabilidad macroeconómica», aunque advirtió que «el desafío es aprovechar esa base para avanzar hacia una nueva etapa de crecimiento, con mayor productividad, más inversión y mejores oportunidades de empleo».

La vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, destacó que «Uruguay construyó una base de estabilidad y solidez institucional que pocos países de la región han logrado» y señaló que el reto del país sudamericano es «aprovechar esa fortaleza» para convertirse «en un país más competitivo con una economía más productiva que genera más empleos de calidad».


Reformas estructurales y medidas concretas

Entre las medidas que el país promoverá con el respaldo del financiamiento figuran «la ampliación del acceso al financiamiento para las empresas», «la reorientación de los incentivos a la inversión hacia proyectos de mayor innovación» y la mejora en «la contratación formal de jóvenes, mujeres y personas en situación de vulnerabilidad». Estas reformas «fortalecen el marco fiscal del país, con nuevas reglas para la deuda y el resultado fiscal, mayor autonomía del Consejo Fiscal Autónomo y medidas para reforzar la sostenibilidad del sistema previsional. También incorporan estándares internacionales para la tributación de grandes empresas multinacionales», detalla el comunicado.

El banco añade que este financiamiento incluye una Opción de Desembolso Diferido que habilita al país a «acceder rápidamente a liquidez ante eventuales shocks económicos u otras necesidades fiscales, reforzando su capacidad de respuesta sin interrumpir su agenda de reformas». El préstamo es de margen variable, reembolsable en seis años y medio y con un período de gracia de dos años y medio. Con esta operación, Uruguay busca consolidar su estabilidad macroeconómica y avanzar hacia una economía más productiva, innovadora y generadora de empleo de calidad, en un contexto regional donde la solidez institucional sigue siendo un diferencial clave.