Zúrich, Suiza. – Un total de 1.150 buques de carga, con un valor combinado de buques y mercancía estimado en 125.000 millones de dólares (unos 110.000 millones de euros), y aproximadamente 20.000 marineros permanecen a la espera en el Golfo Pérsico para poder atravesar el estrecho de Ormuz, cerrado durante la guerra entre Estados Unidos e Irán, tras los recientes avances diplomáticos que han abierto la vía marítima, según un informe de la aseguradora alemana Allianz.
El informe de Seguridad y Transporte Marítimo de 2026, publicado este miércoles, destaca que durante todo el conflicto ha habido cobertura de seguros marítimos, aunque con primas de casco y carga más elevadas, lo que podría incrementar el coste del comercio marítimo internacional. Las tensiones geopolíticas, advierte Allianz, representan un obstáculo para las mejoras a largo plazo en la seguridad del transporte marítimo.
Allianz: «El costo de la incertidumbre está redefiniendo el sector marítimo»
El cierre del estrecho y la presunta colocación de minas en la vía son las disrupciones más recientes que han impactado al transporte marítimo. «Estas situaciones apuntan a una transición hacia un nuevo orden marítimo, caracterizado por el aumento de los riesgos de seguridad en corredores marítimos estratégicos, la interrupción de rutas comerciales establecidas, una incertidumbre persistente, primas de riesgo más elevadas y un mayor énfasis estratégico en la resiliencia frente a la pura eficiencia de costes», señala el informe.
El consejero delegado de Allianz Commercial, Thomas Lillelund, afirmó que «el conflicto en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz son solo los últimos de una serie de graves episodios que han afectado a armadores y operadores de carga. La resiliencia, la geopolítica y la eficiencia deben equilibrarse en un mundo cada vez más impredecible, donde el coste de la incertidumbre está redefiniendo el sector marítimo».
El principal riesgo: la tripulación y el buque, no solo el seguro
El capitán Rahul Khanna, director global de Consultoría de Riesgos Marítimos de Allianz Commercial, subrayó que el principal problema para los armadores ha sido el riesgo para la tripulación y el buque al transitar por una zona de conflicto, más que las consideraciones puramente aseguradoras. «Observamos una creciente incertidumbre en las rutas marítimas. Cualquier tipo de evento —un conflicto, una pandemia o un buque encallado bloqueando un puerto clave— puede provocar una disrupción significativa en el transporte marítimo y en las cadenas de suministro».
Khanna añadió que «los acontecimientos en Oriente Medio han tenido un impacto mayor del esperado. El cierre del estrecho de Ormuz sienta un precedente peligroso y plantea interrogantes sobre el futuro a largo plazo de este y otros estrechos críticos», e insistió en que «cada vez es más evidente que es necesario pagar un precio por la incertidumbre, con unas cadenas de suministro que anticipen posibles disrupciones y priorizando la resiliencia frente a la eficiencia de costes».
El papel estratégico del transporte marítimo en España
Dado que el 90% del comercio internacional se transporta por vía marítima, la seguridad marítima y la estabilidad de las rutas comerciales son fundamentales. En el caso de España, el transporte marítimo desempeña un papel estratégico: en 2024, las importaciones marítimas ascendieron a aproximadamente 443.000 millones de euros y las exportaciones a 392.000 millones de euros.
Alrededor del 76% de las importaciones y el 55% de las exportaciones españolas se realizan por vía marítima, lo que implica que este sector canaliza más de 550.000 millones de euros anuales, consolidándose como un eje crítico para la competitividad, la seguridad de suministro y el comercio internacional del país. Las sólidas garantías de paso seguro serán esenciales para que el tráfico marítimo pueda volver al nivel anterior a la guerra, de hasta 140 buques diarios, incluso si el acuerdo entre EE.UU. e Irán se mantiene y el estrecho permanece abierto.