WASHINGTON. — El cofundador de Microsoft, Bill Gates, lanzó una de las advertencias más contundentes hasta ahora sobre los riesgos de la inteligencia artificial (IA): un desarrollo sin controles adecuados podría poner en manos de actores malintencionados una tecnología con capacidad para desencadenar una catástrofe de proporciones masivas.
En una entrevista con NBC, Gates sostuvo que los gobiernos y las fuerzas de seguridad deben involucrarse directamente en la definición de las medidas de protección y vigilancia que acompañen al desarrollo de la IA. A su juicio, dejar esta responsabilidad exclusivamente en manos de las propias empresas tecnológicas no será suficiente.
El magnate rechazó la idea de que la industria pueda autorregularse eficazmente y defendió una intervención regulatoria que, según explicó, tendría un impacto limitado sobre el ritmo de innovación.
Gates advirtió que una IA avanzada utilizada con fines maliciosos podría ser «sin duda» lo suficientemente poderosa como para provocar acontecimientos capaces de causar mil millones de muertes.
«Nunca ha existido un arma tan poderosa como la combinación de personas con malas intenciones que utilizan las últimas herramientas de IA», afirmó.
Una carrera tecnológica cada vez más disputada
Las declaraciones de Gates se producen en medio de una creciente división sobre hasta dónde debe llegar el control de una tecnología que avanza a una velocidad que dificulta anticipar sus consecuencias.
Directivos de algunas de las principales compañías del sector, entre ellos Dario Amodei, de Anthropic; Sam Altman, de OpenAI, y Elon Musk, de xAI, han advertido sobre los riesgos de acelerar el desarrollo de sistemas cada vez más capaces y han planteado la necesidad de reforzar las salvaguardas.
La discusión ha adquirido además una dimensión geopolítica. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha rechazado ralentizar el desarrollo de la IA y considera que mantener el liderazgo de Estados Unidos frente a China es una prioridad estratégica.
Trump incluso ha promovido el término «superinteligencia» para referirse a la próxima generación de sistemas avanzados y ha defendido que Estados Unidos no puede ceder terreno en una carrera tecnológica que considera determinante para el futuro del país.
Washington y Pekín abren un canal para emergencias
En este contexto, Estados Unidos y China acordaron recientemente establecer un canal de comunicación específico para abordar posibles emergencias relacionadas con la inteligencia artificial, después de una reunión entre Trump y el presidente chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca.
El mecanismo busca ofrecer una vía directa de comunicación ante incidentes graves vinculados con sistemas avanzados de IA, en un momento en que ambas potencias compiten por el liderazgo tecnológico mientras reconocen la necesidad de evitar que un incidente pueda escalar por falta de coordinación.
El desafío para Washington y Pekín será encontrar un punto de equilibrio entre mantener la carrera por la supremacía tecnológica y establecer salvaguardas capaces de evitar que esa misma carrera genere riesgos que ninguno de los dos países pueda controlar.