Las autoridades de Irak y Siria acordaron este domingo designar nuevas rutas para camiones cisterna de petróleo entre ambos países y ampliar uno de los cruces fronterizos para aumentar el tránsito, ante las dificultades de Bagdad para exportar su crudo por el bloqueo del estrecho de Ormuz. La Autoridad de Puertos Fronterizos iraquí informó en un comunicado que estas decisiones se adoptaron en una reunión con su contraparte siria, en la que también se pactó «facilitar el paso de camiones de tránsito que cruzan la frontera» y mejorar «el intercambio electrónico de datos aduaneros» para agilizar todos los trámites.
Entre las medidas más destacadas figura la ampliación del paso fronterizo de Rabia, en el norte de Irak y conocido como Al Yarubiya en Siria, en 100 dunams —el equivalente a unos 250.000 metros cuadrados—, con el objetivo de «dar cabida al gran número de camiones y cisternas y facilitar su paso». En los últimos días, varios medios iraquíes han difundido imágenes de cientos de camiones cisterna atravesando el desierto del país árabe con dirección a Siria, una de las alternativas que ha encontrado Bagdad para desviar sus exportaciones de petróleo tras la crisis de Ormuz, desatada tras el estallido de la guerra de Irán a finales de febrero.
A principios de febrero, el Gobierno iraquí dijo que trataba de «reorientar» sus exportaciones de crudo para evitar que pasaran por regiones en conflicto y, en específico, el estrecho de Ormuz, una estratégica vía marítima por donde se comercializaba entre el 80 y el 85 % del petróleo iraquí antes de la guerra. Según Bagdad, esta crisis ha provocado una caída de más de la mitad de sus exportaciones de crudo, que antes se situaban en 3,4 millones de barriles diarios y que son esenciales para mantener las arcas públicas de un país cuyos ingresos dependen en alrededor del 85 % del petróleo.