Ariana Grande no pudo contener la emoción anoche en su concierto de despedida en el O2 Arena de Londres, donde puso el broche de oro a su gira Eternal Sunshine con una actuación cargada de sentimiento y un mensaje de agradecimiento a sus fans que terminó por quebrarla. La cantante estadounidense, de 33 años, cerró así una serie de diez conciertos con lleno absoluto en la capital británica, culminando una gira de 41 shows que marcará un antes y un después en su carrera.
Ante las 20.000 personas que abarrotaban el recinto, Grande, vestida completamente de negro y sentada en un taburete, tomó el micrófono y, con la voz casi quebrada, quiso dar las gracias a sus seguidores por haberle hecho vivir «una de las experiencias más bonitas de mi vida». Visiblemente emocionada, la artista se llevó la mano a los ojos en dos ocasiones para enjugar las lágrimas, pero logró terminar su mensaje antes de lanzar besos a la multitud.
La velada, sin embargo, no estuvo exenta de controversia. La extrema delgadez con la que Grande ha aparecido en escena en los últimos tiempos ha generado numerosos rumores sobre su salud física y mental. A pesar de ello, la crónica de la BBC subrayó que la cantante «no mostró señales de fragilidad o delicada salud», aparte de una herida en un pie, y que respondió con soltura a los bailes junto a su equipo de bailarines. La fragilidad, según el medio, solo se reflejó en su voz en un par de momentos, especialmente cuando pidió ayuda a sus fans para interpretar One Last Time, la canción que se ha convertido en un símbolo para los supervivientes del atentado de Manchester de 2017, perpetrado precisamente durante un concierto de la artista y que dejó 22 muertos.
El concierto de anoche supone una pausa temporal en la carrera de Grande, que según su equipo, se aparta de los escenarios para alejarse del «constante escrutinio social» al que se ha visto sometida en los últimos meses. Con las lágrimas aún en los ojos y el cariño de sus fans resonando en el recinto, la artista se despide, al menos por ahora, de una gira que ha quedado grabada en la memoria de quienes la vivieron y de una carrera que sigue brillando con luz propia, pese a las sombras que la acompañan.