La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció este lunes en Nuuk, capital de Groenlandia, un acuerdo de inversión de 200 millones de euros para este territorio autónomo danés, en un momento en que el presidente estadounidense, Donald Trump, ha reavivado sus aspiraciones anexionistas sobre la isla. El paquete, destinado a los ejercicios 2026 y 2027, se centrará en áreas estratégicas como la conectividad digital, las materias primas, la energía sostenible, la educación, la investigación y el turismo.
La inversión incluye, entre otros proyectos, un programa para modernizar y descarbonizar el suministro energético en asentamientos remotos de Groenlandia, un territorio de 2,1 millones de kilómetros cuadrados, el 80 % de los cuales está cubierto de hielo de forma permanente. En el ámbito de las materias primas, Von der Leyen destacó dos proyectos apoyados por la UE: uno de grafito y otro de molibdeno, este último con potencial para generar hasta 90 millones de euros anuales en valor añadido. La UE ha propuesto además duplicar la ayuda a Groenlandia para el próximo presupuesto comunitario (2028-2034), hasta los 530 millones de euros.
"El futuro de Groenlandia lo deciden los groenlandeses"
En una comparecencia conjunta, Von der Leyen fue clara al reafirmar la posición europea: «La UE se solidariza por completo con el reino de Dinamarca y la gente de Groenlandia. Queremos ser muy claros: el futuro de Groenlandia deben decidirlo la gente de Groenlandia y de Dinamarca. Nadie más». La presidenta de la Comisión subrayó que la integridad territorial, la soberanía y la inviolabilidad de las fronteras son principios fundamentales del derecho internacional, y recordó que la UE tiene un interés directo en lo que ocurra en el Ártico. Bruselas presentará este otoño una nueva estrategia comunitaria para la región.
El presidente autonómico groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, agradeció el respaldo de Bruselas «en tiempos difíciles» y afirmó que «Groenlandia necesita a la Unión Europea y la Unión Europea necesita a Groenlandia». Por su parte, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, enfatizó el deseo de aumentar la cooperación en seguridad y defensa con Estados Unidos, pero también «el de trabajar de forma aún más estrecha con nuestros aliados europeos».
Contexto geopolítico y presión de Estados Unidos
La visita de Von der Leyen, que llegó el domingo a la isla, sirvió para firmar una nueva declaración que actualiza otra de 2015 y refuerza la agenda de inversiones, el diálogo político y los intercambios entre personas. La última vez que la presidenta de la CE visitó Groenlandia fue en 2024, cuando inauguró una oficina de la UE y firmó acuerdos de cooperación por valor de casi 94 millones de euros.
La reiterada insistencia de Trump en que Estados Unidos necesita anexionarse Groenlandia por motivos de seguridad nacional ha situado al reino danés bajo una presión inusitada. La tensión se redujo a finales de febrero con el anuncio de un preacuerdo con la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico y el inicio de reuniones de un grupo de trabajo de alto nivel entre las tres partes. Aunque el contenido de esas reuniones no ha trascendido, medios anglosajones han apuntado que Estados Unidos podría abrir más bases militares en la isla, en virtud de un acuerdo de defensa firmado con Dinamarca hace décadas.
Aunque Dinamarca es miembro de la UE desde 1973, Groenlandia abandonó el bloque en 1985, tres años después de que sus habitantes lo decidieran en un referendo. Con el nuevo acuerdo y la renovada apuesta europea, Bruselas busca reforzar su presencia y su influencia en el Ártico, enviando un mensaje claro a Washington: Groenlandia no está en venta y su futuro solo pertenece a quienes la habitan.