El representante de Comercio de Estados Unidos, Jamieson Greer, afirmó este jueves que Washington no espera alcanzar un gran acuerdo comercial integral con China durante la visita del presidente Xi Jinping a Estados Unidos, prevista del 23 al 25 de septiembre. El objetivo, explicó, será «gestionar» la relación y avanzar en áreas concretas.
«No estamos buscando un gran acuerdo comercial integral con China. Estamos buscando gestionar la relación», declaró Greer en una entrevista con Fox News.
Entre las prioridades de Washington se encuentra continuar reduciendo el déficit comercial con China, que según datos citados por el funcionario alcanzó los 202.700 millones de dólares el año pasado, su nivel más bajo en varios años.
Greer anticipó posibles anuncios en materia agrícola y avances para reducir barreras no arancelarias que dificultan el acceso de productos estadounidenses al mercado chino. También señaló que ambos países estudian un mecanismo para excluir de determinadas medidas arancelarias productos considerados no sensibles, como juguetes, juegos y fuegos artificiales, en sectores donde Estados Unidos tiene una producción limitada o no considera prioritario mantener protecciones.
Tecnología y seguridad nacional, aún en disputa
El funcionario se mostró optimista sobre el próximo encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping y aseguró que Pekín busca mantener una relación estable con Washington. Sin embargo, dejó claro que Estados Unidos mantendrá sus controles a las exportaciones de tecnología para impedir que China acceda a productos estadounidenses considerados estratégicos.
«Estamos a favor de la estabilidad, pero, al mismo tiempo, estamos protegiendo nuestra seguridad nacional», afirmó.
La reunión tendrá lugar después de varios meses de negociaciones destinadas a contener las tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo. Ambos países mantienen una tregua comercial alcanzada el año pasado, que permitió suspender o reducir parte de los aranceles y restricciones aplicados mutuamente.
Pese a la relativa distensión, continúan abiertos numerosos frentes, entre ellos el comercio, los semiconductores, la inteligencia artificial, las tierras raras y las restricciones contra empresas de ambos países.
A estas diferencias se suman las recientes sanciones estadounidenses contra empresas de Hong Kong y China acusadas de facilitar a Irán operaciones de compra, pagos, transporte marítimo y suministro tecnológico. Pekín ha rechazado estas medidas y ha advertido que su cooperación con Teherán no debe ser «interferida ni socavada».
Greer insistió en que la estrategia de la Administración Trump no consiste en resolver todas estas disputas mediante un único acuerdo, sino en avanzar hacia una relación comercial más equilibrada sin comprometer la producción estadounidense ni los intereses de seguridad nacional.
«Necesitamos encontrar un área en la que podamos comerciar con China de una manera equilibrada que no amenace nuestro producto», concluyó.