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Tim Cook cierra una era en Apple: el estratega que llevó la compañía a los 4 billones de dólares deja el cargo de CEO

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Tim Cook, el ejecutivo que tomó las riendas de Apple tras el fallecimiento de Steve Jobs y la convirtió en un coloso de 4 billones de dólares en capitalización bursátil, se prepara para dejar la dirección ejecutiva el próximo 1 de septiembre. Tras casi 15 años al frente, Cook, de 65 años, pasará a ocupar la presidencia ejecutiva de la junta directiva, cediendo el mando a John Ternus, actual vicepresidente sénior de Ingeniería de Hardware, en un relevo que marca el fin de una de las gestiones más exitosas en la historia de la tecnología.

Cuando Cook asumió el liderazgo en 2011, pocos meses antes del lanzamiento del iPhone 4S y la versión original de Siri, era un hombre de operaciones que trabajaba entre bastidores y una figura relativamente desconocida fuera de la compañía. Sin embargo, supo consolidar el legado de Jobs y llevar a Apple a territorios insospechados. Bajo su mandato, la empresa multiplicó su tamaño aproximadamente por diez, pasando de una capitalización de 350.000 millones de dólares a rozar los 4 billones. Las ventas anuales del iPhone alcanzaron los 200.000 millones de dólares, mientras que el negocio de servicios —que incluye Apple Music, iCloud y Apple TV— generó más de 100.000 millones anuales, convirtiéndose en un pilar de la compañía.

Más allá del hardware, Cook impulsó nuevas categorías como el Apple Watch, los AirPods, las gafas Apple Vision Pro y apostó por el entretenimiento con la creación de un estudio de cine que logró el Óscar a mejor película por CODA. También negoció acuerdos estratégicos con competidores chinos, supo manejar hábilmente su relación con el presidente Donald Trump en la Casa Blanca y cerró la adquisición de Beats, la empresa del rapero Dr. Dre. Sin embargo, no todos los proyectos vieron la luz: optó por descartar el esperado coche eléctrico, conocido internamente como Proyecto Titán, tras una década de desarrollo e inversiones millonarias.

Nacido en un pequeño pueblo de Alabama, Cook es una persona profundamente reservada. Graduado en ingeniería industrial por la Universidad de Auburn (1982) y con un posgrado en negocios por la Universidad de Duke, pasó por IBM, Intelligent Electronics y Compaq antes de ser reclutado por Jobs en 1998. Su perfil discreto contrasta con la figura mediática de su antecesor, pero compartió con él una obsesión por el detalle y una imagen pública casi invariable: vaqueros oscuros, polos y zapatillas Zegna sin cordones de 1.200 dólares, muy lejos del cuello vuelto negro de Jobs, pero igual de reconocibles.

Fuera de la oficina, Cook ha utilizado su plataforma para defender los derechos civiles. En 2013 escribió un artículo en The Wall Street Journal apoyando leyes federales para proteger a trabajadores del colectivo LGTB, y al año siguiente anunció públicamente su homosexualidad. Su liderazgo también enfrentó duras pruebas: entre 2011 y 2012, las condiciones en las fábricas chinas de proveedores estuvieron bajo un intenso escrutinio tras varios suicidios y accidentes laborales. Cook respondió con transparencia, publicando listas anuales de proveedores, sus ubicaciones y las horas de trabajo de más de un millón de empleados en esas factorías.

Según Forbes, el ejecutivo posee más de 3 millones de acciones de Apple, de las que ha vendido más de 1.000 millones de dólares, y es miembro de la junta de Nike desde 2005. Nunca ha faltado a su entrañable tradición de visitar la tienda de la Quinta Avenida de Nueva York en los días de grandes lanzamientos, fotografiándose con compradores que han esperado horas para ser los primeros. Ahora, a las puertas del lanzamiento del primer iPhone plegable y de una Siri impulsada por inteligencia artificial, Cook da un paso al lado, aunque no se marcha del todo: como presidente ejecutivo, ayudará a la empresa a relacionarse con legisladores de todo el mundo.

«Ha sido el mayor privilegio de mi vida ser el director ejecutivo de Apple y que se me haya confiado liderar una empresa tan extraordinaria», expresó Cook en el comunicado oficial de despedida, cerrando así un capítulo que ha definido la era moderna de la tecnología y dejando un legado de crecimiento, innovación y responsabilidad social.