El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció este jueves el fin de la emergencia de interés nacional declarada por los incendios que la semana pasada asolaron la Comunidad de Madrid y la provincia de Ávila, después de que la evolución favorable de las llamas permitiera rebajar el nivel de alerta al operativo 2. Durante una visita al Puesto de Mando Avanzado en Navaluenga (Ávila), Sánchez explicó que el Ejecutivo aceptó la solicitud de ambas comunidades autónomas, basada en informes técnicos, para desactivar la emergencia nacional, que movilizó un amplio dispositivo de extinción, incluida la Unidad Militar de Emergencias (UME).
"Una vez escuchada la propuesta y los criterios técnicos, aceptamos pasar a nivel operativo 2 y dejar atrás la emergencia nacional. Esta es una muy buena noticia", afirmó el presidente. La decisión llega después de que varios fuegos en la Sierra Oeste madrileña confluyeran en un gran incendio, mientras el de Burgohondo evolucionaba de forma paralela, arrasando alrededor de 70.000 hectáreas y obligando a evacuar varias localidades. Impulsadas por altas temperaturas, viento y baja humedad, las llamas avanzaron con rapidez, pero los equipos lograron estabilizar el perímetro y reducir la amenaza.
Aunque la emergencia nacional queda atrás, los equipos de extinción continúan trabajando sobre el terreno para consolidar el perímetro y evitar reactivaciones, favorecidas por las elevadas temperaturas previstas para los próximos días. La desactivación en Madrid y Ávila coincide, sin embargo, con un escenario todavía crítico en otras zonas de España. En Zamora, un incendio forestal obligó este jueves a evacuar varias localidades cercanas a la frontera con Portugal, mientras los bomberos protegen los núcleos habitados. En la provincia de Castellón, el fuego de Vall d’Uixó sigue sin darse por controlado tras arrasar más de 9.600 hectáreas, manteniendo a miles de vecinos fuera de sus hogares. Aunque su perímetro está delimitado, los equipos trabajan en focos activos de difícil acceso.
La preocupación también crece en la provincia de León, donde las autoridades vigilan tres incendios declarados de nivel 2 de peligrosidad —San Cipriano del Condado, Veguellina y Valdelaloba— que han obligado a reforzar los dispositivos de extinción ante el riesgo de que las altas temperaturas y el viento aviven las llamas. El mensaje de Sánchez es claro: la tregua en el centro no es un alto el fuego definitivo, y el este y el oeste de la península siguen en vilo.