Salud

El ECDC alerta de que el calor extremo prolongado abre la puerta a nuevas enfermedades infecciosas

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El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) ha lanzado una advertencia este miércoles: la creciente duración de las olas de calor no solo agrava el estrés térmico, sino que amplifica el riesgo de enfermedades infecciosas, lo que exige una cooperación transnacional más estrecha para prevenir y responder a estos nuevos desafíos sanitarios.

La agencia con sede en Estocolmo subraya que los periodos prolongados de altas temperaturas crean un caldo de cultivo ideal para la propagación de ciertas infecciones. Entre los peligros más inmediatos, el ECDC señala el aumento del riesgo de intoxicaciones alimentarias debido al crecimiento acelerado de bacterias, y la amenaza de la vibriosis —una infección potencialmente mortal— en aguas costeras de baja salinidad, como las del mar Báltico.

Pero el calor no solo afecta a los alimentos y al agua. La combinación de temperaturas elevadas y humedad facilita que especies invasoras de mosquitos, vectores de enfermedades como el dengue, el chikungunya o el virus del Nilo Occidental, se establezcan en zonas de Europa donde antes no estaban presentes. Al mismo tiempo, la temporada de actividad de las garrapatas, transmisoras de la enfermedad de Lyme o la encefalitis, se está alargando, ampliando la ventana de exposición a estas dolencias.

Ante este panorama, el ECDC insiste en que el cambio climático incrementa el espectro de amenazas para la salud pública y reclama una colaboración estratégica a largo plazo entre los sectores humano, ambiental y animal. Aunque más de la mitad de los Estados miembros ya cuentan con planes nacionales de adaptación al cambio climático, la agencia advierte que aún queda trabajo por hacer para implementar medidas efectivas que permitan hacer frente al impacto del clima extremo en la salud de la población.