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Irán “cuenta los minutos” para recibir a soldados de EEUU ante una posible operación terrestre

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El portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán, Esmaeil Baqaei, lanzó este lunes una advertencia crítica en medio de la escalada bélica con Estados Unidos, al afirmar que existen personas dentro del país que "están contando los minutos para dar la bienvenida" a una hipotética intervención terrestre estadounidense en la estratégica isla de Jark, una posibilidad que el presidente Donald Trump ha sugerido en repetidas ocasiones en las últimas semanas.

"Hay personas en esas mismas zonas, y no son pocas, que están contando los minutos para dar la bienvenida a estos individuos", declaró Baqaei en rueda de prensa, en respuesta a las reiteradas amenazas de Trump sobre una posible toma de la isla, situada a unos 25 kilómetros de la costa iraní y desde donde Teherán exporta el 90% de su crudo. "Verán las consecuencias", sentenció el diplomático, sin entrar en detalles sobre qué tipo de represalias podría desencadenar una operación de ese calibre.

Las declaraciones se producen en el contexto de una escalada militar que se ha intensificado desde el pasado 11 de julio, cuando Washington reanudó sus ataques aéreos contra territorio iraní, provocando una respuesta de represalia de Teherán contra objetivos estadounidenses en varios países de Oriente Medio. Esta misma madrugada, las hostilidades se prolongaron por novena noche consecutiva, en un pulso que mantiene en vilo a toda la región.

La isla de Jark ha sido uno de los blancos recurrentes de la ofensiva estadounidense desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero. Sin embargo, la posibilidad de una incursión terrestre —que Trump ya deslizó en una entrevista con Fox News el martes pasado al afirmar que "si logramos degradar sus capacidades lo suficiente y llegar a lo más profundo de su estructura, lo haría"— elevaría el conflicto a un nivel sin precedentes, convirtiendo a Jark en un nuevo frente de batalla. Las palabras de Baqaei revelan, además, la preocupación de Teherán por la existencia de simpatizantes internos dispuestos a colaborar con una hipotética invasión, un factor que añade una capa de tensión doméstica al ya complejo escenario geopolítico.