Londres, Reino Unido. – Millones de personas en todo el mundo han recurrido en el último año a fármacos para adelgazar como Ozempic y Mounjaro, pero un nuevo estudio publicado en la revista médica 'The BMJ' sugiere que los beneficios para el estilo de vida quizá no vayan mucho más allá de la cifra que aparece en la báscula. La investigación, que analizó 262 ensayos clínicos con alrededor de 100.000 participantes y 19 fármacos diferentes, concluye que la mayoría de los principios activos no mejoran de manera significativa la calidad de vida tras un año de uso.
Los investigadores comprobaron que las mayores pérdidas de peso se asociaban de forma constante a tasas más altas de efectos adversos y de abandono del tratamiento. «La mayoría de los compuestos no mejoran de manera significativa la calidad de vida y pocos muestran beneficios cardiovasculares», escribieron los autores en el estudio.
Pérdida de peso sin mejora clínica en calidad de vida
En los ensayos, los participantes completaron cuestionarios estándar sobre calidad de vida relacionada con la salud. Los investigadores compararon cuánto cambiaban estas puntuaciones con los fármacos para adelgazar frente a los cambios de estilo de vida por sí solos y constataron que, en los principales tratamientos, no hubo mejoras clínicamente relevantes en la calidad de vida.
De todos los tratamientos analizados, la tirzepatida —principio activo de Mounjaro y Zepbound— y el CagriSema, que aún no está autorizado para uso clínico, lograron las mayores reducciones de peso corporal entre los fármacos para adultos con sobrepeso. La semaglutida subcutánea, utilizada en Ozempic y Wegovy, es por ahora el fármaco con pruebas más sólidas de reducción de la mortalidad y de los eventos cardiovasculares graves.
El riesgo de la pérdida de masa magra
Sin embargo, tanto la tirzepatida como la semaglutida también se relacionaron con una reducción perjudicial de la masa magra —el peso total del cuerpo menos la grasa—, una condición que se ha asociado a un mayor riesgo de caídas, fracturas óseas y muerte prematura. Los autores señalaron que la mayoría de los ensayos analizados tuvieron periodos de seguimiento breves y que es necesaria más investigación sobre los fármacos más recientes para comprender plenamente su impacto a largo plazo.
La calidad de vida, un indicador complejo
Investigadores ajenos al trabajo advierten de que los resultados sobre calidad de vida requieren una interpretación especialmente prudente, ya que la forma de medirla puede variar mucho. Marie Spreckley, de la Universidad de Cambridge, señaló: «La calidad de vida es compleja y varía entre individuos. Aunque las medidas estandarizadas aportan información valiosa, puede que no recojan todos los aspectos de la experiencia del tratamiento que importan a las personas con obesidad».
El tratamiento de la obesidad: más allá de la báscula
La obesidad se reconoce cada vez más como una enfermedad crónica compleja, y confiar solo en la pérdida de peso como medida del éxito del tratamiento puede simplificar en exceso sus beneficios y riesgos, al tiempo que refuerza el estigma en torno a esta enfermedad, advirtieron los autores.
José M. Ordovás, de la Universidad de Tufts, que no participó en la investigación, señaló: «El estudio encaja con lo que ya sabíamos: algunos medicamentos provocan una pérdida de peso considerable, pero adelgazar no significa automáticamente mejorar todos los aspectos de la salud. La báscula cuenta parte de la historia, pero no toda». Y subrayó que, en la obesidad, el éxito no debería medirse solo en kilos, sino en salud, funcionalidad y calidad de vida.