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Junio de 2026 se convierte en el mes más caluroso jamás registrado en Europa occidental

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Londres, Reino Unido. – El mes de junio de 2026 ha sido el más caluroso jamás registrado en Europa occidental y el segundo más cálido a escala mundial, con una temperatura media situada 1,39 grados centígrados por encima del nivel preindustrial estimado, según los datos publicados este jueves por el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S). La rápida sucesión de olas de calor desde mayo confirma que el calor extremo ha dejado de ser un fenómeno puntual para convertirse en una característica cada vez más habitual y prolongada de los veranos europeos.

El calor récord en tierra coincidió con las temperaturas superficiales del mar más altas observadas para un mes de junio, lo que refleja la continua acumulación de calor en el sistema climático terrestre. «En conjunto, estos registros reflejan un sistema climático que sigue acumulando calor. El resultado son olas de calor cada vez más intensas, un océano persistentemente cálido y riesgos crecientes para las personas, los ecosistemas y las infraestructuras en Europa y más allá», señaló Samantha Burgess, responsable de estrategia climática del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo (ECMWF).

Una secuencia ininterrumpida de calor extremo

Europa occidental y central sufrieron a finales de junio una intensa ola de calor que batió récords mensuales y absolutos de temperatura en varios países, entre ellos Alemania y la República Checa. Este episodio llegó después de otra ola de calor inusualmente intensa en mayo y dio paso a una nueva a comienzos de julio, lo que evidencia un patrón cada vez más persistente de calor extremo durante el verano. Los efectos fueron mucho más allá del aumento de las temperaturas: el calor extremo vino acompañado de una acusada sequedad en amplias zonas de Europa, especialmente en la Península Ibérica, el sur de Francia y parte de Europa oriental, lo que incrementó la actividad de los incendios forestales y el riesgo de sequía, con el consiguiente impacto sobre la producción de alimentos y los caudales de los ríos.

Océanos cada vez más cálidos y advertencias de los científicos

Las olas de calor marinas también se extendieron por el Mediterráneo occidental y las costas atlánticas, poniendo en riesgo los ecosistemas marinos. A escala global, junio de 2026 registró la temperatura superficial del mar más alta jamás observada para ese mes en los océanos libres de hielo, superando ligeramente el récord alcanzado en 2024. Los científicos atribuyen este fenómeno, en parte, al fortalecimiento de las condiciones de El Niño, pero subrayan que el cambio climático provocado por la actividad humana sigue siendo el principal responsable del aumento de las temperaturas a largo plazo.

En este contexto, el presidente del Consejo Científico Asesor Europeo sobre Cambio Climático, Ottmar Edenhofer, advirtió de que alcanzar los objetivos climáticos de la Unión Europea para 2040 y 2050 requerirá «reducciones significativas de emisiones en el conjunto de la economía». «Aunque la agricultura ha avanzado, la magnitud y el ritmo de las reducciones aún no son suficientes. El sector tendrá que intensificar la acción en los próximos años para contribuir a alcanzar la neutralidad climática», afirmó.

La adaptación climática, un nuevo enfoque para la UE

William Lamb, investigador sénior del Instituto de Investigación sobre el Impacto del Clima de Potsdam, advirtió de que Europa se encamina hacia otro verano marcado por temperaturas récord y fenómenos meteorológicos extremos. Según Lamb, la actividad humana elevó el calentamiento global hasta 1,37 grados en 2025 y las proyecciones apuntan a que la temperatura media del planeta podría superar el umbral de 1,5 grados en aproximadamente cuatro años.

Ante este escenario, la Comisión Europea ha comenzado a poner un mayor énfasis en la adaptación al cambio climático, sin abandonar los esfuerzos para reducir las emisiones. El cambio de enfoque llega después de que las recientes olas de calor en Europa se hayan relacionado con unas 1.300 muertes, un recordatorio del alto precio que el calor extremo está cobrando en vidas humanas y en la economía del continente.