La Guaira, Venezuela. – Un día después de que el balance oficial de víctimas por los devastadores terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte del país ascendiera a 2.645 muertos y 12.666 heridos, los equipos de rescate mantienen este viernes las labores de búsqueda en las zonas más afectadas, mientras los familiares de los desaparecidos se aferran a la esperanza de encontrar con vida a sus seres queridos, a pesar de que han pasado nueve días desde la tragedia.
En el estado La Guaira, la región más golpeada por los sismos, la militarización se ha intensificado y las largas filas de personas que esperan su turno para recibir alimentos se han convertido en una imagen cotidiana, mientras la remoción de escombros continúa en medio de la desolación.
La esperanza se aferra a los detalles
En un edificio completamente derruido en Playa Grande, las familias agrupadas a los alrededores aseguran que, en la madrugada, una radio de un militar dio interferencias, y creen que podría ser un guardia de seguridad atrapado intentando comunicarse con el exterior. Aunque no han encontrado pruebas de vida, la esperanza persiste.
En el sector Caraballeda, Francisco Bastardo, padre de Fabio, un niño de 9 años atrapado bajo los escombros de su edificio, asegura a EFE que no pierde la esperanza de que su hijo «va a aparecer». La familia del menor se mantiene firme, convencida de que todavía hay tiempo para un milagro.
Despedidas y dolor en la playa de La Guaira
En la playa de La Guaira, unas cuarenta personas acompañaron a Leonardo Suárez a despedir a su madre, su esposa, sus dos hijas, un sobrino y a la abuela de su mujer, todas víctimas de los sismos. La mamá de Suárez administraba un quiosco familiar en la playa, y los retratos de los seis fallecidos reposan sobre las pequeñas cajas de madera que guardan sus cenizas. «No es nada fácil», dijo a EFE, en un momento de profundo dolor que refleja la magnitud de la tragedia que ha golpeado a miles de familias venezolanas.
Colapso parcial de un colegio y reinicio de clases
Un área de salones de un colegio en Caracas, el Colegio Agustiniano San Judas Tadeo, en el sector La Pastora, colapsó este viernes sin dejar fallecidos, según las autoridades. El centro educativo se encuentra en el borde de un barranco, y los escombros cayeron sobre pequeñas viviendas, dejando al menos un herido que fue trasladado a un hospital.
El Ministerio de Educación anunció que las clases se retomarán a partir del próximo lunes 6 de julio en las zonas no afectadas, mientras que permanecerán suspendidas en los sectores golpeados por los sismos. La cartera de Educación también ordenó incorporar la gestión de riesgos como un tema de estudio en el currículo escolar.
Ayuda internacional y solidaridad
Ecuador envió un cuarto vuelo con ayuda humanitaria, cargado con ocho toneladas de insumos, sumándose a los otros tres enviados en la última semana. Desde España, empresas, entidades e instituciones públicas y privadas han recaudado más de 10 millones de euros y han fletado varios aviones con ayuda humanitaria, mientras continúa la recogida de material de primera necesidad para los damnificados.
Seis meses sin Maduro
Este viernes también se cumplieron seis meses de la captura del depuesto presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, durante un ataque militar de Estados Unidos en Caracas y tres regiones aledañas, el 3 de enero. Al respecto, el diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del exmandatario, denunció nuevamente que su padre y Flores fueron víctimas de un «secuestro» y publicó en X: «Gracias a tus enseñanzas, a tu ejemplo, a tu fuerza moral, espiritual y a tu fe irreductible, hoy Venezuela, a pesar del inmenso dolor que sentimos, nos levantamos con resiliencia y amor».
La tragedia ha dejado una huella imborrable en el país, pero la solidaridad nacional e internacional y la esperanza de las familias que aún buscan a sus seres queridos mantienen viva la lucha por la vida en medio de la devastación.