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Junts pide la dimisión de Pedro Sánchez y propone que el Congreso elija a otro presidente

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Madrid, España.– La comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados para dar explicaciones sobre los casos judiciales que afectan a su entorno se convirtió este miércoles en un nuevo punto de inflexión en la legislatura, al recibir el presidente las más duras exigencias de sus socios independentistas y una ofensiva sin precedentes del Partido Popular, que lo señaló como el «nexo político corruptor» de las tramas investigadas.

Junts per Catalunya elevó la presión al reclamar directamente a Sánchez que abandone la Presidencia y permita que el Parlamento elija a un nuevo jefe del Ejecutivo para preservar la legislatura. «Apártese y deje que este Parlamento ponga a alguien que tenga la capacidad de cumplir con Catalunya y los catalanes», afirmó la portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, quien añadió: «A veces es necesario que un hombre muera por un pueblo, pero no el pueblo por un hombre». La formación independentista, cuyos siete diputados fueron clave para la investidura de Sánchez en 2023, endureció así su tono en un debate marcado por las resoluciones del Tribunal Supremo que condenaron a José Luis Ábalos a 24 años de prisión y a Koldo García a 19 años y ocho meses.

Sánchez defiende su continuidad y niega irregularidades en el PSOE

El presidente del Gobierno inició su intervención reconociendo que el debate público ha estado «colmatado por noticias judiciales», pero rechazó cualquier responsabilidad política en los casos que afectan al PSOE, a su pareja Begoña Gómez y a su hermano David Sánchez. «No le resto ni un ápice de importancia: son esenciales para entender qué está sucediendo en nuestro país más allá del ámbito judicial», afirmó, al tiempo que denunció una «operación de acoso y derribo» impulsada por actores políticos y mediáticos.

Sobre el caso Koldo, Sánchez aseguró que «el PSOE no se ha financiado irregularmente; han sido otros quienes se han aprovechado de sus recursos», y defendió al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, negando cualquier trato de favor a la aerolínea Plus Ultra. También abordó los casos de tráfico de influencias que afectan a su esposa y a su hermano, afirmando que «se construyen sobre acusaciones infundadas». «La pregunta no es cuánto vamos a continuar; la pregunta es: ¿cómo no vamos a continuar?», planteó de forma retórica, cosechando aplausos de su bancada pero una reacción mucho más tibia de sus socios de Sumar.

Feijóo: «Ha llegado aquí con 15 causas judiciales sobre sus hombros»

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, respondió con dureza y trató de dibujar a Sánchez como el epicentro de las tramas corruptas. «¿Cómo no vamos a seguir delinquiendo? Querrá usted decir», replicó con sorna sobre la pregunta retórica del presidente. Feijóo recordó que el discurso de la primera moción de censura exitosa de la democracia española fue pronunciado por el propio Ábalos, y afirmó que «la responsabilidad política la tiene toda usted». «Por mí, presentaríamos hoy mismo una moción de censura», aseguró, aunque admitió que para que prosperara necesitaría el apoyo del PNV y de Junts, algo que, pese a las advertencias, sigue sin materializarse.

Los socios de izquierda endurecen las críticas sin pedir elecciones

El resto del bloque de investidura también elevó el tono. Gabriel Rufián (ERC) preguntó directamente: «¿Ustedes han robado?» y cuestionó si Sánchez sabía de la trama de Ábalos. La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, denunció una «operación de Estado con cimientos antidemocráticos» para acabar con la legislatura, pero exigió transparencia total. Ione Belarra (Podemos) fue más contundente: «Cada minuto que pasa no hace más que sumarle votos al PP y a Vox. Sabe perfectamente que su ciclo político ha terminado».

El PNV, por su parte, evitó sumarse a las peticiones de elecciones anticipadas y reivindicó su perfil propio: «Nosotras no estamos aquí para salvar a este Gobierno ni a ningún otro Gobierno de España. Estamos aquí para representar a Euskadi», afirmó la portavoz Maribel Vaquero, en una intervención que recordó a los argumentos de Junts. La comparecencia deja al Gobierno en una posición cada vez más frágil, con sus socios de investidura desgastados y la oposición presionando sin tregua.