La prolongada ola de calor que asfixia a Europa este verano podría costar a las economías de la Unión Europea unos 180.000 millones de euros —aproximadamente el 1 % del PIB y el equivalente a casi un año de crecimiento— según un estudio publicado por Triodos Bank. Ante un crecimiento previsto para el bloque de apenas el 1,1 % este año, el impacto climático dejaría a la economía comunitaria prácticamente estancada.
El análisis desglosa los daños en cuatro canales principales. Tres de ellos están cuantificados como medias para la UE: la caída de los rendimientos agrícolas y la producción láctea, junto con el consiguiente aumento de los precios de los alimentos, representa en torno al 0,15 %. Las limitaciones en la generación energética —nuclear, hidráulica, térmica, solar— y el encarecimiento del mercado eléctrico añaden entre un 0,12 % y un 0,15 %. Las perturbaciones en el transporte por ferrocarril, carretera y vías navegables suponen otro 0,15 %.
El impacto más relevante y difícil de cuantificar es la productividad laboral. La producción por trabajador comienza a reducirse cuando las temperaturas superan los 25 o 30 grados, afectando especialmente a los empleos al aire libre y de mayor exigencia física, aunque el trabajo de oficina también se resiente debido al deterioro del sueño y las capacidades cognitivas. Un análisis de Allianz citado en el estudio cifra la pérdida en un 3 % de producción por hora trabajada por cada grado por encima de los 30 grados mantenido varios días.
Francia lidera el impacto
El estudio asigna una puntuación a cada país según el peso de los sectores expuestos, los tiempos de desplazamiento, la implantación del aire acondicionado y el grado de aclimatación, y lo multiplica por el exceso de días de calor registrados este año. Francia aparece como el país más afectado, con una pérdida estimada de 1,4 puntos de crecimiento, suficiente para llevarla a una contracción del 0,6 %. Países Bajos pierde en torno a 0,8 puntos, dejando su economía prácticamente plana. España e Italia, con fuerzas laborales más expuestas, amortiguan el impacto gracias a décadas de adaptación. Polonia, con poca implantación de aire acondicionado, sería muy vulnerable, pero su verano más fresco le permitiría aún crecer en torno al 2,9 %.
El coste humano, fuera del PIB
El coste humano queda en gran parte fuera de estos cálculos. Solo durante la ola de calor de junio se registraron unas 20.400 muertes relacionadas con el calor en Francia, Alemania, España e Italia. Valorar estas muertes en años de vida perdidos supone un coste de entre 1.500 y 7.000 millones de euros. Además, los incendios forestales han arrasado más de 490.000 hectáreas en la UE, muy por encima de la media de 20 años, con Francia batiendo su récord. La pérdida de servicios ecosistémicos en las zonas quemadas podría añadir entre 100 millones y 4.600 millones de euros.
El estudio advierte de que la adaptación podría reducir las pérdidas de productividad en un 40 %, pero no eliminarlas, y sostiene que Europa necesita medidas más contundentes sobre las emisiones. Señala como enfoque opuesto la decisión de la Comisión del 17 de julio de suavizar la trayectoria de su principal régimen de fijación del precio del carbono. La economía europea, que ya cojeaba, se enfrenta a un verano que no solo quema bosques, sino también el crecimiento.