Londres, Reino Unido.– El precio del petróleo Brent, referencia en Europa y clave para la inflación, cerró este jueves en 79,55 dólares por barril, ampliando sus descensos después de que se confirmara la firma de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán que permitirá la reapertura del estrecho de Ormuz, previsiblemente este viernes. La vía marítima, por donde transitaba cerca del 20% del petróleo mundial, había permanecido bloqueada durante los 110 días que duró el conflicto en Oriente Medio.
El pasado viernes, el crudo ya cerró por debajo de los 90 dólares cuando trascendió la posibilidad de un pacto. Sin embargo, el bloqueo de Ormuz provocó una fuerte reacción el primer día de cotización, con un rebote superior al 7% que elevó el Brent de 72,48 a 77,74 dólares. En la primera semana del conflicto, el crudo se revalorizó casi un 28% y superó los 90 dólares; en el primer mes, el incremento fue superior al 55%, alcanzando los 112,57 dólares, y llegó a un pico máximo de 126,41 dólares el 30 de abril.
El mercado nunca entró en pánico, según los analistas
A pesar de estos picos, Nicolás López, director de análisis de Renta Variable de Singular Bank, afirmó que el precio del petróleo «nunca entró en una dinámica de pánico», ya que el mercado mantuvo la expectativa de que eventualmente se alcanzaría un acuerdo entre Washington y Teherán. Posteriormente, el precio se estabilizó en la horquilla de los 90 a los 110 dólares gracias a medidas compensatorias como la liberación de reservas por varios países, la búsqueda de rutas alternativas (como el mar Rojo), el aumento de la producción de Estados Unidos, Kazajistán y Brasil, y la reducción de la demanda por parte de China.
López advierte, sin embargo, que «Ormuz seguirá siendo relevante», ya que algunas de estas medidas compensatorias —como la reducción de compras de China— no son sostenibles a largo plazo.
Impacto en la inflación y perspectivas económicas
El profesor de Economía del IE University, Juan Carlos Martínez Lázaro, señaló que el precio del crudo ha tenido un comportamiento «más bajo de lo que podría imaginarse, teniendo en cuenta la magnitud, la duración y el lugar donde ha tenido lugar el conflicto». Con el Brent revalorizándose más del 74% y el gas por encima del 100%, los expertos coinciden en que el principal impacto económico de la guerra ha sido la subida de los precios energéticos y, por tanto, el repunte inflacionario.
En la zona euro, el IPC se situó en mayo en el 3,2%, por encima del objetivo del 2% del Banco Central Europeo, lo que llevó a la institución a subir los tipos de interés al 2,25% en su reunión de junio. En Estados Unidos, la inflación se incrementó en mayo hasta el 4,2%.
López subrayó que el principal riesgo para los mercados es un eventual endurecimiento monetario para reconducir la inflación, y señaló que la incógnita clave es si el shock energético ha generado efectos de segunda ronda —es decir, si el aumento de los costes energéticos se ha trasladado a los precios finales—. Martínez Lázaro destacó que los alimentos también han registrado subidas, no solo por el aumento de los costes de transporte, sino también por la crisis de los fertilizantes, «que podría tener un impacto más retardado sobre algunos precios». En su opinión, los niveles de inflación tardarán más de lo previsto en volver a los niveles previos al conflicto.