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Mundial 2026 bajo lupa sanitaria: aguas residuales, alertas tempranas y vigilancia en tiempo real para frenar sarampión, dengue y ébola

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Más de 6 millones de personas se desplazan durante el Mundial 2026 por Canadá, México y Estados Unidos. Como en cualquier megaconcentración, el riesgo de brotes infecciosos se dispara. Por eso, un equipo de la Universidad de Georgetown, liderado por la experta Rebecca Katz, ha activado un centro de vigilancia sanitaria sin precedentes para monitorizar en tiempo real enfermedades como sarampión, dengue, hepatitis A, mpox y, muy de cerca, el ébola.

El desafío de tres países y 48 jurisdicciones
La complejidad del torneo es mayúscula: tres países anfitriones, más de 48 jurisdicciones diferentes si se cuentan campos base y desplazamientos de selecciones. Katz lo resume: "Las grandes concentraciones siempre van asociadas a amenazas de enfermedades infecciosas. Y este evento es especialmente complejo". El equipo emite informes diarios, analiza las comunidades de origen de los viajeros y rastrea conversaciones en línea para detectar señales de alarma.

Sarampión, la gran preocupación
De todos los patógenos bajo vigilancia, el sarampión es el que más inquieta. "Hemos detectado casos en Estados Unidos, Canadá y México", advierte Katz, especialmente en jurisdicciones donde se disputarán partidos o donde están asentadas selecciones. El dengue, la hepatitis A y la mpox completan la lista de amenazas habituales en eventos masivos, junto a infecciones respiratorias, gastrointestinales y de transmisión sexual.

Ébola: riesgo bajo, pero mirada fija
El brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda, con 782 casos y 181 fallecidos, mantiene en vilo a la comunidad internacional. Estados Unidos ya ha impuesto restricciones de viaje a pasajeros procedentes de esos países. Sin embargo, Katz subraya que el riesgo para el Mundial se considera bajo: "Dada la forma de transmisión del ébola y los mecanismos de contención ya activados, no nos preocupa en exceso que suponga una amenaza para la población aquí". La selección de la RDC, que se entrena en Houston desde el 11 de junio, no ha tenido contacto reciente con la zona del brote.

El poder invisible de las aguas residuales
La herramienta estrella es la vigilancia de aguas residuales, generalizada tras la pandemia de COVID-19. "Hemos comprobado que es una fuente de datos tremendamente poderosa", afirma Katz. "Podemos encontrar una aguja en un pajar. Si aparece ese único caso de ébola en cualquier lugar, lo detectarán". Estas alertas tempranas permiten avisar a las autoridades sanitarias antes de que la situación se agrave. El Mundial se juega también en los laboratorios, donde la salud pública no da tregua.