La reapertura del estrecho de Ormuz, acordada en el pacto provisional entre Estados Unidos e Irán, ha abierto un nuevo frente diplomático. Mientras Francia y el Reino Unido proponen una misión naval internacional para garantizar la seguridad del tráfico marítimo, el presidente Donald Trump se muestra escéptico sobre la necesidad de un gran despliegue, aunque no descarta una presencia limitada de buques estadounidenses.
La propuesta europea: desminado y escoltas
Francia y el Reino Unido llevan meses trabajando en un plan para asegurar el paso estratégico. El presidente francés, Emmanuel Macron, planteó la idea en marzo, cuando la guerra arreciaba, sugiriendo que buques de guerra podrían escoltar petroleros y portacontenedores a través del cuello de botella. Este martes, en la cumbre del G7 en Évian, Macron ofreció a Trump un despliegue concreto: "Nuestros cazas podrían realizar misiones de observación desde mañana mismo, y en 48 horas podríamos sumar fragatas. En dos o tres días, el portaaviones Charles de Gaulle estaría operativo", explicó el líder francés, que ya ha desplegado el buque en la región.
Trump: "No creo que sea mala idea, pero…"
El presidente estadounidense, sin embargo, restó importancia a la necesidad de una gran ayuda internacional. "El estrecho va a estar abierto gracias al acuerdo", aseguró a Macron. Pero matizó: "No creo que sea mala idea tener uno o dos buques aquí de unos cuantos países. Seríais un gran país para hacerlo", dijo al líder francés, en un tono que mezcla escepticismo y aceptación condicional.
El comunicado del G7: "Asumiremos nuestra parte"
Francia, Reino Unido, Alemania, Japón e Italia —y después Canadá— emitieron un comunicado conjunto dando la bienvenida al acuerdo marco y comprometiéndose a "asumir nuestra parte" para reabrir el paso con "libertad de navegación incondicional". Propusieron una "misión estrictamente defensiva e independiente" para tranquilizar al transporte comercial y llevar a cabo operaciones de limpieza de minas. Trump confirmó que ya se han encontrado minas y que continúan los esfuerzos para localizar otras, pero insistió en que el estrecho "ya está parcialmente abierto".
El factor británico
La Marina Real británica ha exhibido su experiencia especializada, invitando a periodistas a bordo del RFA Lyme Bay, que esperaba frente a Gibraltar para ser desplegado. Sin embargo, la decisión final sobre la misión naval sigue sin resolverse: Europa está lista para actuar; Trump, por ahora, solo acepta una presencia simbólica. El estrecho, mientras tanto, recupera su pulso comercial, pero la seguridad sigue siendo una incógnita.