Al menos nueve personas murieron durante la madrugada de este lunes en una nueva ofensiva aérea rusa contra varias ciudades de Ucrania, ejecutada con misiles balísticos y drones Shahed. Entre las víctimas hay cinco rescatistas y cuatro civiles, además de más de una veintena de heridos y graves daños en infraestructura civil.
Kharkiv: el doble golpe contra los equipos de emergencia
En Kharkiv, los servicios de emergencia acudían a sofocar un incendio provocado por el primer bombardeo cuando fueron alcanzados por una segunda oleada de ataques, una táctica ya denunciada por Ucrania en el pasado. Cinco rescatistas murieron y otros cinco resultaron heridos.
Kiev bajo fuego y el monasterio en llamas
La capital también sufrió intensos bombardeos. Cientos de residentes se refugiaron en el metro. En el distrito de Shevchenkivskyi se registraron cinco impactos en menos de media hora, afectando una torre residencial de 25 pisos, un mercado y una tienda. En Obolonskyi, un edificio de nueve plantas recibió un impacto directo. Al menos veinte personas, incluido un menor, requirieron atención médica.
El episodio más simbólico fue el incendio en el complejo monástico de Kyiv-Pechersk Lavra, patrimonio mundial de la UNESCO. El fuego alcanzó la Catedral de la Dormición, uno de los principales centros espirituales de Europa oriental. El metropolitano Epifanio calificó el bombardeo como “un crimen contra la humanidad, la historia y el cristianismo”.
Diplomacia estancada, ataques continuos
La nueva ofensiva se produce en pleno estancamiento de los esfuerzos diplomáticos para poner fin a la guerra iniciada en febrero de 2022, y confirma que Rusia sigue apuntando a objetivos urbanos y culturales ucranianos sin tregua.