Nueva York, Estados Unidos.– Desde veteranos insaciables como el portugués Cristiano Ronaldo (41 años) y el argentino Lionel Messi, hasta adolescentes descarados como el español Lamine Yamal (18 años), pasando por el eléctrico colombiano Luis Díaz o el infatigable uruguayo Fede Valverde, las máximas figuras del planeta futbolístico llegan a la sede conjunta de Norteamérica dispuestas a escribir un capítulo imborrable en la historia de la Copa del Mundo.
Cristiano Ronaldo: la conquista del único gran título que le falta
A sus 41 años, el astro luso mantiene el físico y la ambición de un juvenil. Su gran objetivo en esta cita es el único trofeo de relevancia mundial que aún no figura en su palmarés: la Copa del Mundo. Además, buscará seguir acercándose a la mítica cifra de los 1.000 goles, una meta que espera alcanzar antes de que concluya el año, a falta de algo más de una veintena de tantos.
Messi: el desafío de retener la corona
Lionel Messi ya saldó su deuda hace cuatro años en Doha, cuando levantó la Copa del Mundo con Argentina. Sin embargo, el capitán albiceleste quiere seguir agrandando su leyenda e intentará emular a Diego Armando Maradona, quien llevó a la selección a una segunda final consecutiva (México 1986 e Italia 1990). A diferencia del «Pelusa», Messi aspira a revalidar el título.
Mbappé: curar las heridas de Catar
El francés Kylian Mbappé, pese a marcar tres goles en la final del Mundial de Catar —una gesta solo lograda antes por el inglés Geoff Hurst en 1966—, no pudo evitar la derrota de su selección ante Argentina. El delantero del Real Madrid llega a Norteamérica con la intención de curar esa herida y devolver a Francia a la cima del fútbol mundial.
Vinícius Júnior: recuperar el brillo con Ancelotti
Brasil, el equipo más laureado de la competición con cinco títulos, no levanta la Copa del Mundo desde 2002. El atacante Vinícius Júnior confía en brillar como nunca bajo la dirección de Carlo Ancelotti, el técnico que más rendimiento ha sacado de su eléctrico juego durante su etapa en el Real Madrid, para poner fin a la sequía de la Canarinha.
Harry Kane: el depredador que busca devolver la gloria a Inglaterra
Inglaterra aguarda desde 1966 para volver a reinar en el fútbol mundial. Harry Kane, máximo goleador histórico de los «pross», llega con la ilusión de guiar a su selección. En Rusia 2018 cayeron en semifinales y en Catar 2022 en cuartos de final, tras errar un penalti en los minutos finales que hubiera forzado la prórroga. El capitán inglés quiere borrar esos fantasmas.
Lamine Yamal: prolongar la fiesta de la Roja
El joven delantero español, de apenas 18 años, no conoce las decepciones en torneos de selecciones. En su única gran cita, se coronó campeón de Europa al derrotar precisamente a la Inglaterra de Kane en la final. Ahora aspira a repetir la gesta en el Mundial y emular a la mítica Roja que encadenó el título continental (2008) y universal (2010).
Luis Díaz: hacer soñar a Colombia
El atacante colombiano, de 29 años, debutará en una fase final del Mundial en el mejor momento de su carrera. Su trayectoria está marcada no solo por su capacidad de desequilibrio y facilidad para el gol, sino también por su determinación y sacrificio en el juego sin balón. Díaz llega con la misión de ilusionar a todo un país.
Erling Haaland: sinónimo de gol
El delantero noruego es potencia y remate puro. En su primera aparición en un gran torneo de selecciones absolutas, intentará dejar huella como ya lo hizo en el Mundial sub-20 de 2019, donde anotó nueve goles en un solo partido ante Honduras. Haaland es sinónimo de gol y una de las grandes amenazas del torneo.
Fede Valverde: el «todocampista» infatigable
El capitán de la Celeste es la personificación de la legendaria «garra charrúa». Valverde es un futbolista capaz de rendir en cualquier posición gracias a su talento y despliegue físico, aderezado con un carácter competitivo que lo convierte en el alma de Uruguay.
Jamal Musiala: imaginación entre líneas
A sus 23 años, el alemán se ha convertido en la máxima referencia ofensiva de su selección. Su capacidad para moverse entre líneas y generar jugadas al alcance de muy pocos lo sitúa como una de las jóvenes promesas llamadas a marcar una época. Alemania confía en su imaginación para recuperar la gloria mundialista.