El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, mantuvo una conversación telefónica con el presidente de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed bin Zayed Al Nahyan, para expresar su condena a los recientes ataques «terroristas» perpetrados por Irán contra territorio emiratí. El inusual contacto se produce en un contexto de creciente inestabilidad en Oriente Medio.
La agencia oficial emiratí WAM informó de que Bin Zayed recibió llamadas de «Su Majestad el rey Abdalá II bin Al Hussein del Reino Hachemita de Jordania; Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, y Su Excelencia Masrour Barzani, primer ministro de la Región del Kurdistán iraquí». En el transcurso de estas conversaciones, los líderes regionales «condenaron los ataques terroristas iraníes contra civiles e instalaciones civiles en el país, calificándolos de violación de la soberanía nacional y amenaza a su seguridad y estabilidad». Además, «reafirmaron la solidaridad de sus países con Emiratos Árabes Unidos y su apoyo a todas las medidas que adopte para salvaguardar su seguridad y estabilidad, y garantizar la protección de sus ciudadanos».
La llamada de Netanyahu a Bin Zayed —de la que no se ofrecieron más detalles— se produjo después de que Irán atacara Emiratos durante dos días consecutivos (el lunes y el martes), en respuesta al despliegue del Proyecto Libertad de Estados Unidos para proteger el tránsito de buques por el bloqueado estrecho de Ormuz.
Emiratos e Israel establecieron relaciones diplomáticas en 2020 tras la firma de los Acuerdos de Abraham, auspiciados por el entonces presidente Donald Trump. Desde entonces, han estrechado sus vínculos económicos, comerciales y también en el ámbito de la defensa. Medios estadounidenses como Axios informaron a finales de abril de que Israel envió a Emiratos un sistema de defensa aérea Cúpula de Hierro, junto con tropas para operarlo, durante los ataques de represalia iraníes desatados después de que Washington y Tel Aviv lanzaran una guerra contra Teherán el pasado 28 de febrero.
Emiratos fue el principal blanco de los ataques iraníes, incluso más que Israel, lo que generó tensiones entre Abu Dabi y sus vecinos del golfo Pérsico, a los que acusó de falta de coordinación y de apoyo durante el conflicto.