Washington.– El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, lanzó este viernes un dardo envenenado a sus socios europeos. En una rueda de prensa en el Pentágono, advirtió que Washington merece aliados "capaces" y "leales" que apoyen en la guerra contra Irán, y subrayó que la reapertura del estrecho de Ormuz es un interés mucho más vital para Europa que para Estados Unidos. "No contamos con Europa, pero ellos necesitan el estrecho de Ormuz mucho más que nosotros; tal vez deberían empezar a hablar menos, a celebrar menos conferencias ostentosas en Europa y, en su lugar, subirse a un barco. Esta es, en gran medida, una lucha más suya que nuestra", declaró Hegseth.
El secretario de Guerra se alineó con las críticas del presidente Donald Trump, quien ha cuestionado repetidamente la aportación de los aliados. Hegseth insistió en que "esta no debería ser una lucha exclusiva de EE.UU.", que dispone de "abundantes reservas propias" de energía, por lo que la interrupción del tráfico en el estratégico paso marítimo le afecta menos que a los países que dependen de las importaciones de crudo. Europa y Asia, recordó, "se han beneficiado de nuestra protección durante décadas, pero la época de aprovecharse de los demás ha llegado a su fin".
Críticas a la reunión de París y Londres: "Una conferencia ostentosa"
Hegseth calificó de "tonta" la reunión de unos 50 países, organizada la semana pasada por Francia y el Reino Unido, para impulsar una misión "estrictamente defensiva" que garantice el tránsito seguro por el estrecho. "Acogeríamos con agrado un esfuerzo serio por parte de Europa para tomar medidas", dijo, pero con el tono de quien duda que vayan a actuar. "Creo que esto constituye una llamada de atención", enfatizó.
El jefe del Pentágono también actualizó la situación del bloqueo naval que EE.UU. mantiene sobre las costas iraníes, asegurando que estará en vigor "durante el tiempo que sea necesario, lo que decida el presidente Trump". Reconoció que el tráfico marítimo comercial por Ormuz es "mucho más limitado de lo que a cualquiera le gustaría ver", pero dejó claro que Washington no tiene prisa. "Tenemos todo el tiempo del mundo y no estamos ansiosos por cerrar un acuerdo", afirmó, en una clara presión a Irán. Eso sí, advirtió a los iraníes "que todavía tienen una ventana abierta para elegir sabiamente", en referencia a las estancadas negociaciones de paz.
34 buques interceptados y las capturas como muestra de fuerza
Hegseth reveló que EE.UU. ha interrumpido el paso de 34 buques desde el inicio del bloqueo naval. El presidente del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, mencionó dos casos concretos: el tanquero de bandera iraní Touska, incautado tras intentar burlar el bloqueo, y la captura de dos grandes buques cisterna vinculados a Irán en la región del Indopacífico. Son golpes de efecto para demostrar que la armada estadounidense controla las rutas.
El mensaje de Hegseth es un aldabonazo en la mesa de Bruselas. Europa, que depende del crudo que atraviesa Ormuz, sigue sin enviar buques de guerra a la zona. Estados Unidos, autosuficiente energéticamente, puede esperar. La pregunta es cuánto tiempo más podrá esperar el mundo sin que los precios del petróleo se disparen aún más. Por ahora, Hegseth ha hablado: "Subíos a un barco". La pelota está en el tejado europeo. Y el estrecho, mientras tanto, sigue cerrado.