Londres.– La tensión en el Golfo Pérsico no se refleja solo en los comunicados oficiales, sino en el precio de cada barril de crudo que cruza el mundo. Este viernes, el petróleo Brent, referencia en Europa, amplió sus ganancias hasta un 2%, cotizando por encima de los 107,5 dólares por barril en el mercado de futuros de Londres. Es la quinta sesión consecutiva de avances, en un contexto donde las perspectivas de una pronta solución diplomática se desvanecen y el estrecho de Ormuz sigue bloqueado.
La causa inmediata es el endurecimiento de la postura estadounidense. El presidente Donald Trump ordenó este jueves a la Armada atacar "toda pequeña embarcación en el estrecho de Ormuz que pudiera estar desplegando minas", una escalada verbal que agrava la incertidumbre. Además, aseguró que no se siente presionado para poner fin a la guerra, descartando una pronta desescalada. Las negociaciones para una segunda ronda de paz en Islamabad siguen estancadas, y la tregua entre Israel y Líbano, aunque extendida por tres semanas, se ha visto empañada por nuevos ataques: las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron este viernes un ataque contra un lanzacohetes que, según dijeron, se había disparado desde territorio libanés.
El WTI también se suma a la fiesta alcista
El petróleo intermedio de Texas (WTI), referencia en Estados Unidos, no se queda atrás. Su precio subió un 1,92%, hasta los 97,69 dólares por barril. El diferencial entre ambos crudos se mantiene, pero la tendencia es común: los inversores descuentan un escenario de oferta restringida por el bloqueo de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, y por la negativa de Irán a negociar bajo la presión del bloqueo naval estadounidense.
Un mercado atrapado entre la geopolítica y la falta de catalizadores
Analistas de la industria señalan que el mercado carece de catalizadores a corto plazo que puedan revertir la tendencia alcista. La OPEP+ mantiene su producción limitada, y las reservas estratégicas de los países consumidores, aunque utilizables, no son infinitas. La única esperanza de una corrección de precios sería una reapertura del estrecho de Ormuz, algo que parece lejano mientras Trump mantenga su bloqueo y Teherán se niegue a ceder.
Por ahora, el Brent supera los 107,5 dólares, una barrera psicológica que añade presión a las economías dependientes de la energía. La quinta subida consecutiva es un reflejo de la fragilidad de los mercados en un mundo donde la geopolítica dicta el precio de la gasolina que echan los ciudadanos en sus coches. La guerra en Irán, que ya suma 54 días, sigue dejando su huella en cada factura energética. Y mientras los diplomáticos guardan silencio, el petróleo sigue subiendo.