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La UE acuerda endeudarse conjuntamente con 90.000 millones de euros para apoyar a Ucrania

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Los líderes de la Unión Europea acordaron recurrir al endeudamiento conjunto para recaudar 90.000 millones de euros destinados a apoyar a Ucrania en su lucha contra la invasión rusa durante los próximos dos años. El plan, pactado en la cumbre celebrada esta semana, sustituye definitivamente la propuesta de un préstamo respaldado por reparaciones de guerra y contempla desembolsos graduales sujetos a estrictas condiciones.

El acuerdo no contará con la participación de Hungría, Eslovaquia y la República Checa, que quedarán exentas de costes y responsabilidades financieras gracias a un mecanismo de “cooperación reforzada”, mientras que los otros 24 Estados miembros asumirán el esfuerzo económico.

Vuelta al endeudamiento común

Ante la imposibilidad de movilizar de inmediato una suma de tal magnitud, la Comisión Europea acudirá a los mercados financieros para emitir una combinación de bonos a corto y largo plazo. Los fondos se liberarán progresivamente para garantizar un flujo constante de ayuda, con un primer tramo previsto para abril.

Ucrania podrá utilizar el dinero tanto para gastos militares como presupuestarios, mientras que el presupuesto comunitario asumirá el pago de los intereses, evitando una mayor carga para un país ya muy endeudado. Con los tipos actuales, la Comisión estima que los intereses rondarán los 3.000 millones de euros anuales, lo que obligará a reservar cerca de 20.000 millones de euros en el próximo marco financiero plurianual (2028-2034).

Los costes se repartirán entre los Estados miembros en función de su peso económico, con Alemania, Francia, Italia, España y Polonia como los principales contribuyentes. Según Bruselas, la deuda no computará como deuda nacional, al emitirse exclusivamente a nivel de la UE.

Un préstamo condicionado y sin recurso inmediato

El esquema aprobado establece que Ucrania solo deberá devolver el principal cuando Rusia ponga fin a la guerra y acepte pagar reparaciones, una hipótesis que Moscú rechaza de plano. Ante ese escenario, la Comisión se muestra dispuesta a refinanciar la deuda a largo plazo, de modo que Kiev no tenga que asumir el reembolso directo.

A largo plazo, el presupuesto de la UE actuará como garante último para asegurar el pago a los inversores y poner fin, llegado el momento, a la carga de intereses.

Exenciones y pérdida de voto

El acuerdo ha sido posible tras la decisión de Hungría, Eslovaquia y la República Checa de no bloquear la unanimidad necesaria para modificar las normas presupuestarias. A cambio, estos países quedarán exentos de cualquier obligación financiera vinculada al plan, lo que supone un impacto limitado, ya que representan apenas el 3,64 % de la renta nacional bruta del bloque.

Además, perderán sus derechos de voto en la aprobación del reglamento que regulará el nuevo programa de asistencia, quedando al margen de la iniciativa.

Condiciones anticorrupción y “Made in Europe”

Ucrania deberá cumplir las mismas condiciones previstas en la propuesta inicial, entre ellas una cláusula de “no retroceso” en la lucha contra la corrupción, clave para su proceso de adhesión a la UE. Cualquier debilitamiento de los organismos anticorrupción supondrá la suspensión de los pagos.

También se reforzará la supervisión sobre los contratos de defensa, y se aplicarán criterios “Made in Europe” para priorizar compras a industrias europeas y ucranianas, permitiendo adquisiciones externas solo cuando no exista oferta suficiente en el continente.

Los activos rusos, aún en debate

Aunque el plan descarta por ahora utilizar directamente los activos rusos inmovilizados, los líderes europeos se reservaron el derecho de recurrir a ellos en el futuro como posible vía de reembolso.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, celebró el acuerdo como una “importante victoria” y subrayó que el respaldo financiero europeo envía un mensaje claro a Moscú: Ucrania no se quedará sin recursos para sostener a su Ejército y a su población.