La preocupación ciudadana crece en torno al elevado que conecta la avenida Winston Churchill con la avenida John F. Kennedy, en el Distrito Nacional, tras detectarse un evidente deterioro en la junta que une su estructura.
En uno de sus extremos, el borde presenta hierbas creciendo desde el interior, mientras que, en el otro, la fractura es más notoria: un espacio visible separa el pavimento, dejando al descubierto un aspecto desgastado y descuidado en toda el área.


Varios transeúntes y conductores que circulan por el elevado, el puente peatonal cercano y las calles aledañas han expresado su inquietud, señalando que la condición de la estructura representa un riesgo para la seguridad ciudadana. Las quejas, que rápidamente comenzaron a replicarse en redes sociales, instan al Ministerio de Obras Públicas y al gobierno a ofrecer una respuesta inmediata y garantizar el mantenimiento de esta importante vía.
Horas después de las denuncias, Obras Públicas anunció que iniciará labores de mantenimiento para atender la situación. Este elevado, con más de 25 años de antigüedad, es una pieza clave dentro del intenso flujo vehicular de la zona, por donde transitan miles de personas a diario para dirigirse a sus trabajos y hogares.
El incidente se suma a una lista creciente de preocupaciones sobre la integridad estructural de varias construcciones urbanas. Tras el colapso de la discoteca Jet Set —una tragedia que costó cientos de vidas y dejó a más de un centenar de personas heridas— la población dominicana ha incrementado su atención y alerta frente a posibles fallos en infraestructuras críticas.
En ese contexto, también han resurgido denuncias sobre el estado del puente Francisco del Rosario Sánchez, conocido como el Puente de la 17, una estructura de más de cinco décadas que evidencia severo deterioro en sus soportes, postes colapsados y grietas visibles. Aunque en enero de este año Obras Públicas afirmó que dichas grietas “no representan peligro para los conductores”, residentes de las zonas cercanas han calificado las labores de reparación como “insuficientes” y “superficiales”.
La ciudadanía espera que las intervenciones anunciadas no se limiten a soluciones temporales, sino que se conviertan en medidas preventivas y correctivas que garanticen la seguridad de quienes transitan a diario por estas estructuras esenciales para la movilidad de la ciudad.