En el marco del Día Nacional del Río Yaque del Norte, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales ha puesto sobre la mesa los avances de una estrategia integral para proteger y restaurar la principal cuenca hidrográfica del país. El Yaque no es solo un río: es la arteria que alimenta el abastecimiento de agua, la producción agrícola, la generación hidroeléctrica y la biodiversidad de la nación. Su conservación, por tanto, es una prioridad nacional.
Bajo la dirección del ministro Paíno Henríquez, el Ministerio ha desplegado un dispositivo de acciones coordinadas que involucra a sus viceministerios y dependencias técnicas, en alianza con entidades estatales, gobiernos locales, productores, organizaciones comunitarias y organismos internacionales. Esta gobernanza compartida busca garantizar la gestión sostenible del agua, la recuperación de suelos degradados y la protección de los ecosistemas que sostienen la cuenca.
Entre los pilares de esta estrategia destacan el Plan Nacional de Cuencas Hidrográficas Prioritarias y el Plan Nacional de Reforestación, así como el proyecto de Adaptación basada en Ecosistemas (AbE), que apunta a fortalecer la resiliencia de las comunidades frente al cambio climático. Además, el Ministerio trabaja en evaluaciones técnicas rigurosas de proyectos con incidencia en los cuerpos de agua, asegurando que las intervenciones en cauces se realicen bajo criterios de sostenibilidad y cumplimiento normativo.
El broche de oro de esta visión a largo plazo es el proyecto Cuencas Hidrográficas y Comunidades Resilientes al Clima (CReW-RD), que contempla una inversión de 90 millones de dólares —el primer proyecto financiado por el Fondo Verde para el Clima destinado exclusivamente a la República Dominicana— y que tendrá en el Yaque del Norte uno de sus principales territorios de intervención. La iniciativa busca restaurar ecosistemas estratégicos, promover soluciones basadas en la naturaleza y consolidar la seguridad hídrica del país.
"Proteger el Yaque del Norte comienza mucho antes de que el agua llegue al río. Empieza en los bosques que la capturan, en los suelos que la infiltran y en las comunidades que la protegen", subraya el Ministerio, convencido de que la misma lógica debe extenderse a otras cuencas estratégicas como las de los ríos Haina y Nizao. La lección es clara: proteger las cuencas es garantizar el agua, la vida y el desarrollo sostenible de la República Dominicana.