El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha denunciado este sábado que al menos 13 personas murieron y 77 resultaron heridas en las últimas 24 horas a causa de los ataques rusos con drones y misiles balísticos, en el marco de su primera visita oficial a Serbia. Durante una rueda de prensa conjunta en Belgrado con el presidente serbio, Aleksandar Vucic, Zelenski precisó que doce regiones ucranianas fueron bombardeadas por las fuerzas de Moscú.
"Casi a diario, cada noche, ahora en el quinto año de la guerra, Ucrania se ve obligada a perseverar y soportar esto", afirmó el mandatario, quien subrayó que la mayoría de los ataques rusos se dirigen contra infraestructuras civiles esenciales. "No tenemos una sola central eléctrica que no haya sido atacada. Estaciones de ferrocarril, hospitales, universidades, empresas públicas", enumeró.
Ante esta realidad, Zelenski renovó su llamado a los aliados occidentales para que aumenten el apoyo financiero, refuercen las capacidades antibalísticas y aprueben nuevas sanciones que impidan a Rusia seguir produciendo misiles. Sus declaraciones llegan en un momento crítico, cuando Ucrania enfrenta una intensificación de los bombardeos rusos contra su red energética y sus centros civiles.
La visita a Serbia, un país tradicionalmente cercano a Moscú que no se ha sumado a las sanciones europeas contra Rusia, adquiere un significado simbólico y diplomático. Pese a ello, ambos países firmaron en Belgrado un memorando de entendimiento en materia de agricultura y otro de cooperación en sanidad animal y seguridad alimentaria, además de abordar el incremento del intercambio comercial, que ya supera los 321 millones de dólares en el primer semestre del año.
Zelenski agradeció a Vucic la ayuda humanitaria brindada por Serbia y su respaldo a la integridad territorial ucraniana. Por su parte, el presidente serbio rechazó las informaciones sobre supuestas exportaciones de material militar a Ucrania y destacó el crecimiento de los lazos económicos, aunque se mostró pesimista sobre la ampliación de la UE, al señalar que "siempre hay algunos miembros que se oponen".
La visita se produce semanas después de que Vucic fuera el único líder balcánico que no firmó la declaración final de una cumbre Ucrania-Balcanes en Kiev, lo que subraya las complejidades geopolíticas de un viaje que, pese a las diferencias, ha servido para estrechar vínculos bilaterales y reafirmar la necesidad de apoyo internacional frente a la agresión rusa.