El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha enviado un mensaje al rey de Marruecos, Mohamed VI, en el que renueva el firme respaldo de Washington a la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental y respalda la propuesta de autonomía presentada por Rabat como "la solución seria, realista y única" para resolver un conflicto enquistado durante décadas. En la misiva, el mandatario estadounidense advierte que la prolongación del statu quo sin un acuerdo es "inaceptable" y subraya que alcanzar una solución permitiría "lograr prosperidad y reforzar la integración entre los países del continente africano".
Trump insistió en la necesidad de poner fin de inmediato al conflicto y aseguró que Estados Unidos seguirá respaldando los esfuerzos para lograrlo. La declaración se enmarca en la continuidad del giro diplomático iniciado en diciembre de 2020, cuando Trump, en las postrimerías de su primer mandato, reconoció oficialmente la soberanía marroquí sobre el territorio a cambio de que Rabat normalizara sus relaciones con Israel, sumándose a los Acuerdos de Abraham.
La Casa Blanca destacó también el papel de Marruecos como socio clave en la seguridad regional, en la lucha contra el terrorismo y en la protección de los intereses de seguridad internacionales. Trump elogió el "liderazgo sabio" del rey Mohamed VI y anunció una ampliación de la cooperación operativa entre ambos países en el noroeste de África y en la región del Sahel.
El conflicto del Sáhara Occidental, rico en fosfatos y recursos pesqueros, enfrenta a Marruecos —que defiende un modelo de autonomía bajo su soberanía— con el Frente Polisario, que reclama un referéndum de autodeterminación con el respaldo de Argelia. Los orígenes se remontan a 1975, cuando España puso fin a su ocupación del territorio, y desde 1991 rige un alto el fuego auspiciado por la ONU. El pasado octubre, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó una resolución —sin oposición— en la que consideró la autonomía bajo soberanía marroquí como "la base más seria" para resolver el conflicto, instando a todas las partes a negociar sobre el plan presentado por Rabat en 2007. El monarca alauí celebró entonces el respaldo como un paso decisivo hacia "el Marruecos unificado".