El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha ordenado al Pentágono la reducción sustancial de los ejercicios militares conjuntos anuales con Corea del Sur, que comenzaron este lunes, alegando que son "costosos" y envían un "mensaje totalmente inapropiado y hostil" a Corea del Norte. La decisión se produce después de que Trump afirmara que el aliado asiático se negó a apoyar a Washington en su guerra contra Irán, y supone un giro en la relación con un socio histórico en favor del acercamiento al régimen de Kim Jong-un.
"Ya es demasiado tarde para cancelarlas, pero he ordenado al secretario de Guerra, Pete Hegseth, que reduzca de forma sustancial las maniobras militares conjuntas", escribió Trump en su red social, en referencia a los ejercicios Ulchi Freedom Shield, que este año movilizan a 18.000 soldados surcoreanos y están diseñados para reforzar la preparación frente a las amenazas norcoreanas. El mandatario justificó la medida al considerar que Corea del Norte "ha sido no amenazante y respetuosa" durante su mandato, y añadió que su reciente petición a Seúl para unirse a la "desnuclearización" de Irán fue recibida con un "no, gracias".
La orden rompe con la postura mantenida por su propia Administración en los últimos meses. En mayo, Hegseth había elogiado a Corea del Sur por su liderazgo en la seguridad de la península y por asumir "la responsabilidad principal" de su defensa, destacando el "reparto de cargas dentro de la alianza". Sin embargo, la decisión de Trump se alinea con su historial de desconfianza hacia los aliados tradicionales y su preferencia por la diplomacia directa con Pyongyang, una línea que ya exploró en su primer mandato cuando calificó los ejercicios conjuntos de "provocativos" tras su primera cumbre con Kim Jong-un en Singapur en 2018.
Corea del Norte, que ha acelerado la expansión de sus arsenales nuclear y de misiles desde el fracaso de las negociaciones de 2019, amenazó el viernes con tomar "medidas severas" contra Estados Unidos y Corea del Sur, al describir las maniobras como "un ensayo de guerra agresiva". Kim Jong-un, por su parte, ha manifestado en reiteradas ocasiones su disposición a retomar el diálogo si Washington abandona "su obsesión delirante con la desnuclearización" del régimen. Trump, que ha expresado interés en reanudar las conversaciones, parece dispuesto a sacrificar la tradicional cooperación militar con Seúl en favor de una nueva aproximación a Pyongyang, una apuesta que añade incertidumbre a la estabilidad de la península coreana y tensa aún más la alianza con uno de sus socios más estratégicos en Asia.