El director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), Jorge Moreira da Silva, urgió este jueves a los países en conflicto en el estrecho de Ormuz a que muestren «voluntad política» para facilitar el transporte de fertilizantes y proteger la seguridad alimentaria, una dimensión «pasada por alto» en esta crisis. En una comparecencia ante la comisión de Exteriores del Parlamento Europeo, Moreira da Silva señaló que el mecanismo diseñado por su equipo para permitir que un número de buques con fertilizantes pueda atravesar el estrecho de Ormuz de forma segura puede prevenir una crisis humanitaria en los países más dependientes de los fertilizantes del Golfo.
«Es una forma de asegurar que, mientras esperamos el restablecimiento total de la navegación en el estrecho de Ormuz, aún conseguimos tener, a corto plazo y de manera limitada y excepcional, una solución para prevenir una crisis humanitaria», apuntó. El representante de la ONU señaló que aún no han conseguido el «mandato necesario de las dos partes en conflicto» para poner en marcha el mecanismo e incidió en que las consecuencias de retrasar el paso de los fertilizantes «son una tragedia para los países en desarrollo».
Un mecanismo listo para operar en siete días
Moreira da Silva explicó que su equipo necesitaría siete días, desde el momento en que reciban el mandato, para poner en marcha este mecanismo, que permitiría ofrecer a los buques una ruta segura con coordenadas GPS e incluye sistemas de verificación e inspecciones en puertos de escala. «Desde un punto de vista operativo, estamos preparados, pero seguimos dependiendo de la voluntad política de las partes», aseguró.
El director de UNOPS recalcó que, además del impacto en la seguridad energética, la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz también ha supuesto un importante perjuicio a la seguridad alimentaria, porque el 33 % de los fertilizantes en la cadena de suministro global pasan por esta ruta. «Creo que la seguridad alimentaria ha sido de algún modo pasada por alto en esta conversación; tendemos a fijarnos más en la energía. Es muy importante tener en cuenta que algunos de los países más dependientes de los fertilizantes del Golfo son, al mismo tiempo, algunas de las economías más vulnerables del mundo», dijo Moreira da Silva, que citó a Sudán, Somalia, Mozambique o Tanzania.
45 millones de personas en riesgo de inseguridad alimentaria aguda
El representante de la ONU advirtió de que el aumento dramático en los precios de los fertilizantes y la escasez de oferta forzará a 45 millones de personas a la inseguridad alimentaria aguda y a 30 millones de personas a la pobreza extrema. «Si tenemos éxito con los fertilizantes, también podemos ampliar esto a otros productos, dependiendo del interés de las partes. Este mecanismo se basa en la suposición de que se avecina una crisis humanitaria si no la solucionamos», incidió.
Con el estrecho de Ormuz aún bloqueado y las negociaciones entre Estados Unidos e Irán estancadas, la advertencia de UNOPS pone el foco en una dimensión de la crisis que, hasta ahora, ha quedado relegada frente al impacto energético. La seguridad alimentaria de millones de personas en las regiones más vulnerables del planeta depende de que las partes en conflicto prioricen la acción humanitaria por encima de sus diferencias geopolíticas.