La relación entre Donald Trump y las grandes estrellas de Hollywood y el deporte nunca ha sido un lecho de rosas, pero en los últimos días la Administración del presidente estadounidense ha elevado el tono de sus ataques contra varias figuras públicas, provocando una oleada de reacciones que ha sacudido el panorama cultural y político.
El viernes, durante la cena de corresponsales de la Casa Blanca, Trump arremetió sin motivo aparente contra Bruce Springsteen, uno de sus enemigos predilectos. "¿Y qué pasa con Bruce Springsteen? ¿Qué demonios le ha pasado a ese tipo? Tiene un aspecto terrible. Me da igual lo que diga la gente, se supone que no debería decirlo. Estoy seguro de que a él no le gusta cómo me veo, pero no estoy tan mal", afirmó el mandatario, que también se quejó de que el rockero había hecho "cuatro discursos políticos en su espectáculo de tres horas" y bromeó con que su gira se había rebautizado como "Bored in the USA".
Pero la polémica no se quedó ahí. La Casa Blanca indignó a la estrella del pop Katy Perry al utilizar su éxito 'Firework' como banda sonora de un vídeo en TikTok que mostraba imágenes de ataques militares contra Irán, acompañadas del mensaje: "Irán ha sido advertido". Perry, que se suma a una larga lista de músicos que han denunciado a la Administración Trump por el uso no autorizado de sus canciones, expresó su enfado en X: "Estoy profundamente consternada y enfadada. No he aprobado esto, nadie me lo ha pedido y en absoluto lo respaldo. Escribí esta canción para que fuera un himno de esperanza, sanación y fuerza interior. Ver cómo un mensaje de autoestima se convierte en arma, utilizado como banda sonora de la destrucción y la violencia, es una violación absoluta de todo lo que representa mi canción. Mi música está para unir a la gente, no para celebrar la guerra".
Sin embargo, el comentario más desconcertante llegó cuando Trump fue preguntado por la estrella de la NBA LeBron James, que recientemente anunció su marcha de Los Angeles Lakers a los Philadelphia 76ers. Al ser cuestionado sobre quién era el mejor de la historia, si LeBron o Michael Jordan, Trump respondió: "Michael Jordan es un tipo que es amigo mío. Juego al golf con él. Es un tipo realmente bueno. Creo que LeBron quizá sea racista, o quizá simplemente no le guste Trump, no lo sé. A mí solo me gustan las personas a las que les gusto, así que diría Michael Jordan, sin ninguna duda". El vídeo de la respuesta se ha vuelto viral, y la insólita acusación ha recibido una avalancha de críticas.
James, de 41 años, cuatro veces campeón de la NBA y máximo anotador histórico de la liga, hizo campaña por Hillary Clinton en 2016, por Joe Biden en 2020 y por Kamala Harris en 2024. Hasta el momento, el jugador no ha respondido públicamente al comentario de Trump, aunque su fichaje por los 76ers busca un quinto título que añadir a su leyenda. En un extenso mensaje en redes sociales, James escribió: "Creo que puedo ayudar a convertir a los Philadelphia 76ers en un equipo campeón". Mientras tanto, Trump sigue acumulando frentes abiertos con el mundo del espectáculo y el deporte, demostrando que su pulso con las celebridades está lejos de terminar.