El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha avivado la tensión con Canadá al anunciar este martes que está considerando "cambiar el nombre" del Lago Ontario, la masa de agua que comparte la frontera entre ambos países, para llamarlo "Lago América". La declaración, publicada en su red Truth Social, llega en medio de una creciente disputa comercial que ya ha llevado a Washington a anunciar aranceles del 50 % a los automóviles y el acero canadienses a partir del 1 de enero de 2027.
"Estados Unidos se está planteando en serio cambiar el nombre del Lago Ontario por el de Lago América, ya que no esperamos hacer muchos más intercambios comerciales con Ontario", escribió Trump, en un gesto que evoca su decisión de rebautizar el Golfo de México como "Golfo de América" en documentos oficiales, una medida que ha irritado profundamente a México.
La amenaza afecta directamente a la provincia canadiense de Ontario, donde se concentra gran parte de la industria automotriz del país y donde se encuentran Ottawa y Toronto, ciudades bañadas por el lago que también toca el estado de Nueva York. El primer ministro de Ontario, el conservador Doug Ford, ha respondido con dureza, declarando que usará "todas las herramientas" disponibles contra Washington, incluyendo la posible restricción de ventas de electricidad y minerales críticos a Estados Unidos. Ford, además, ha calificado a Trump de "dictador", "tirano" y "perdedor", mientras que el mandatario estadounidense le ha tachado de "lacayo" del primer ministro canadiense, Mark Carney.
La guerra de insultos y aranceles profundiza la fractura entre dos aliados históricos, en un momento en que la relación comercial bilateral parece entrar en un territorio inexplorado y hostil. Mientras Trump juega con los mapas y los nombres, la provincia de Ontario se prepara para una confrontación que podría tener consecuencias económicas de gran alcance para ambos lados de la frontera.