El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, parece haber dado un giro definitivo en su estrategia hacia Irán, abandonando las negociaciones y optando por un conflicto largo y "congelado" en el que el arma principal no serán los bombardeos, sino el asfixia económica. Según funcionarios estadounidenses citados por medios del país, Trump ha ordenado a sus principales enviados detener las conversaciones con Teherán, mientras la Casa Blanca intensifica el bloqueo naval sobre los puertos iraníes y refuerza la protección de los buques comerciales en el estratégico estrecho de Ormuz.
La nueva estrategia ya empieza a dar frutos. Según la consultora Kpler, que rastrea el movimiento de buques mediante transpondedores y satélites, más del 80% de los barcos que han cruzado Ormuz en las últimas dos semanas han utilizado la ruta de Omán, un corredor marítimo autorizado por la ONU al que Teherán se opone firmemente. Este giro se produce después de que el pasado lunes expirara el plazo de 60 días del memorando de entendimiento firmado en junio entre Washington y Teherán, sin que se haya logrado ningún avance para poner fin a la guerra.
Egipto y Qatar, entre la mediación y el temor
El Ministerio de Exteriores de Egipto afirmó el martes que un eventual acuerdo entre Irán y Omán sobre el control del estrecho podría abrir la puerta a una reanudación de las negociaciones entre Washington y Teherán para un "acuerdo global y permanente que aborde todas las preocupaciones y refuerce la seguridad y la estabilidad regionales". La declaración se produjo tras una reunión entre el canciller egipcio, Badr Abdelati, y su homólogo omaní, Badr al Busaidi, en un contexto marcado por las amenazas de Trump de atacar Omán si firma un acuerdo separado con Irán.
Por su parte, Qatar rechazó las acusaciones de que mantiene a pilotos iraníes como prisioneros y pidió una solución sobre Ormuz que facilite el diálogo entre Washington y Teherán. "El acuerdo sobre el estrecho de Ormuz nos facilitaría mucho la reanudación de las conversaciones", declaró el portavoz del Ministerio de Exteriores catarí, Majed Al Ansari.
Emiratos Árabes Unidos rompe con Irán
La fractura regional se ha profundizado con el anuncio de Emiratos Árabes Unidos de imponer un embargo comercial indefinido a Irán, al que acusa de "socavar la paz y la seguridad regional e internacional". La decisión se produjo después de que el Ministerio de Defensa emiratí detectara el lanzamiento de dos misiles balísticos desde Irán hacia su territorio, una acusación que Teherán ha negado.
Desde la capital persa, el jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas iraníes, Ali Abdollahi, advirtió a los países del Golfo que no faciliten la labor del Ejército estadounidense, afirmando que "nada está oculto a nuestros ojos". "Cualquier ayuda o facilitación al agresivo ejército estadounidense equivale a participar en las fuerzas militares estadounidenses", declaró a la agencia Fars, en un mensaje que refleja la creciente paranoia de un régimen que ve cómo su cerco económico se cierra y sus vecinos se alinean con Washington. El estrecho de Ormuz sigue siendo el tablero, pero la partida se juega ahora en la economía y la geopolítica.