San Petersburgo, Rusia.– El presidente ruso, Vladímir Putin, aseguró este viernes durante su discurso en el Foro Económico de San Petersburgo (SPIEF) que la economía del país marcha bien pese a las malas cifras macroeconómicas, y arremetió contra Occidente, al que acusó de no ser un socio económico confiable debido a la confiscación de activos rusos y las sanciones impuestas tras el inicio de la guerra en Ucrania en 2022.
Putin advirtió que «todos los países, sin excepción, como Rusia, podrían perder el acceso en cualquier momento a sus activos legales denominados en dólares o euros, así como a los que se encuentran en la infraestructura financiera y de pagos occidental». Además, aseguró que estas medidas han impactado negativamente en la propia economía occidental: «Las sanciones y el bloqueo, esencialmente el robo de las reservas internacionales de Rusia, han impactado irreversiblemente la cotización de las monedas globales: el dólar y el euro. Son hechos evidentes, debemos admitirlo».
Apuesta por la desdolarización
En esta línea, Putin apostó por continuar con la desdolarización de la economía internacional y presumió de que casi dos tercios de las transacciones de exportación rusas se realizan ya en rublos. «Rusia utiliza principalmente monedas nacionales en sus relaciones comerciales con sus principales socios. De este modo, la participación del rublo en nuestras operaciones de exportación asciende al 65%, es decir, casi dos tercios», subrayó.
Defensa de la economía rusa
A pesar de los indicadores macroeconómicos difundidos por la propia administración rusa —que en abril admitieron una reducción del 1,8% en los dos primeros meses del año—, Putin defendió que la economía marcha bien y que en abril creció un 1,3%. Añadió que entre enero y abril el PIB incrementó un 0,2%.
Contraste en el foro
Las reiteradas críticas de Putin a Occidente contrastaron en esta edición del foro con el extremadamente buen trato dispensado a los invitados de países de la Unión Europea y Estados Unidos, entre los que figuran personalidades cercanas a la propaganda rusa, como el bloguero de ultraderecha Andrew Tate y la periodista ultraconservadora Candace Owens.