La Casa Real de Noruega confirmó este viernes, con un comunicado cargado de solemnidad, el fallecimiento del rey Harald V, ocurrido a las 6:35 hora local (4:35 GMT) en el Rikshospitalet –el Hospital Nacional de Oslo–, donde se encontraba ingresado desde el pasado 17 de agosto. «Con profundo pesar comunicamos que Su Majestad el rey Harald ha fallecido hoy. El rey Harald falleció plácidamente», reza el escueto mensaje institucional, acompañado de un retrato del monarca en el portal oficial de la Casa Real.
El origen de su ingreso fue una anemia diagnosticada el 17 de agosto; sin embargo, su estado derivó en un grave empeoramiento el jueves, cuando la dolencia evolucionó a una infección sanguínea que mantuvo en vilo a toda la población noruega. La angustia por su salud se palpaba ya desde la víspera en las calles de Oslo, donde numerosos vecinos se acercaron al Palacio Real para depositar flores y mostrar su apoyo al soberano en sus últimas horas.
Poco después de hacerse pública la noticia, la bandera real ondeó a media asta en la residencia oficial, dando inicio a un duelo que ha sacudido todas las instituciones del país. El primer ministro, Jonas Gahr Støre, expresó su pesar en declaraciones recogidas por la agencia NTB, destacando que el monarca «demostró una fe inquebrantable en el pueblo noruego» y que «nos ayudó a ver lo mejor de nosotros mismos y de los demás». En la misma línea, el presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, señaló que «toda la nación está de luto» tras la pérdida de su «querido rey».
Con el vacío institucional que deja el fallecimiento, el Gobierno noruego tiene previsto reunirse con carácter extraordinario para formalizar el encuentro con el nuevo soberano. La responsabilidad de la corona recae ahora sobre Haakon Magnus, hijo menor del fallecido y primero en la línea sucesoria, que asumirá el trono en medio del duelo nacional y el profundo respeto de un pueblo que despide a una de sus figuras más emblemáticas.