La líder opositora venezolana María Corina Machado hizo entrega este jueves al presidente estadounidense, Donald Trump, de la medalla de su Premio Nobel de la Paz, en un acto cargado de simbolismo político que se enmarca en la recomposición de las relaciones bilaterales tras la captura del exmandatario Nicolás Maduro.
Durante un almuerzo privado en la Casa Blanca, Machado obsequió la medalla —acuñada en oro y de menos de siete centímetros de diámetro— montada en un marco con detalles dorados que incluía la dedicatoria: “En gratitud por su extraordinario liderazgo para promover la paz”, describiéndola como un regalo del pueblo venezolano por las acciones de Trump para encaminar “su libertad”.
Encuentro en un momento clave
La reunión, la primera entre ambos desde la captura de Maduro en Caracas hace doce días por fuerzas estadounidenses, se desarrolló sin que se divulgaran detalles concretos de la agenda abordada. No obstante, tras el encuentro, Machado afirmó que Trump mostró un “compromiso con la libertad de los presos políticos y de todos los venezolanos”.
Por su parte, el presidente republicano se refirió a la opositora en sus redes sociales como “una mujer maravillosa” y agradeció el obsequio, calificándolo como una “muestra de respeto mutuo”.
Aclaración institucional sobre la naturaleza del Nobel
Horas antes del encuentro, el Centro Nobel de la Paz había emitido un recordatorio público señalando que, aunque la medalla física puede cambiar de posesión, “el título de Premio Nobel de la Paz no puede revocarse, compartirse ni transferirse a otros”. La aclaración subraya el carácter simbólico —no jurídico— del gesto, en un contexto donde el galardón ha sido utilizado como elemento de legitimación y diplomacia pública.
El acto refuerza la alianza estratégica entre Washington y sectores de la oposición venezolana, y proyecta una narrativa de respaldo internacional a la transición política en curso, mientras se profundiza la relación bilateral tras la extradición de Maduro.