Un estudio del University College de Londres (UCL) revela que la implementación de comidas escolares universales, saludables y sostenibles para 2030 podría reducir la desnutrición mundial en aproximadamente un 24%, prevenir más de un millón de muertes anuales relacionadas con la alimentación y disminuir a la mitad el impacto ambiental de las dietas.
Hallazgos clave del modelo
- La ampliación de la cobertura actual (que alcanza a 1 de cada 5 niños) a todos los niños en edad escolarmejoraría significativamente la ingesta de nutrientes, reduciendo en unos 120 millones el número de personas con deficiencias vitamínicas.
- Los beneficios ambientales dependen de que las comidas sigan patrones sostenibles: más vegetales, menos carne y lácteos, y reducción del desperdicio de alimentos.
Aspectos económicos
La inversión necesaria se estima en 0,1% del ingreso nacional en países de altos ingresos y hasta 1% en países de bajos ingresos. Sin embargo, los ahorros en costos sanitarios y en daños climáticoscompensarían gran parte de este gasto.
Desafíos y recomendaciones
Actualmente, los programas de alimentación escolar llegan a 466 millones de niños (alrededor del 70% del sistema alimentario público mundial), pero en países de bajos ingresos menos del 10% recibe esta benefit. Los investigadores subrayan la necesidad de un compromiso político y financiero sostenido, integrado en una estrategia amplia que incluya educación alimentaria, cocinas limpias y reducción del desperdicio.
Las comidas escolares universales no solo son una herramienta eficaz contra la desnutrición, sino también una palanca para transformar los sistemas alimentarios, promover hábitos sostenibles y construir comunidades resilientes.