Salud

La dieta mediterránea reduce hasta un 25% el riesgo de ictus en mujeres, según estudio

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Una nueva investigación publicada en ’Neurology Open Access', revista oficial de la Academia Estadounidense de Neurología, confirma que las mujeres que siguen de forma habitual la dieta mediterránea presentan un riesgo significativamente menor de sufrir un ictus, con una reducción de hasta el 25%en el caso del ictus hemorrágico.

Resultados clave del estudio:

  • Reducción general del 18% en el riesgo de cualquier tipo de ictus.
  • 16% menos de riesgo de ictus isquémico (obstrucción del flujo sanguíneo al cerebro).
  • 25% menos de riesgo de ictus hemorrágico (sangrado cerebral).

Metodología y alcance:
El estudio analizó los datos de más de 105.600 mujeres durante un período de seguimiento promedio de 21 años. Las participantes, con una edad media inicial de 53 años y sin antecedentes de ictus, completaron cuestionarios dietéticos que evaluaron su adherencia a la dieta mediterránea en una escala de 0 a 9 puntos.

Contexto clínico relevante:
La autora principal, Sophia S. Wang del centro de investigación City of Hope, destacó la importancia de estos hallazgos:

“Dado que el ictus es una de las principales causas de muerte y discapacidad, resulta llamativo pensar que mejorar nuestra alimentación podría reducir el riesgo de sufrir esta devastadora enfermedad”.

El estudio recuerda que las mujeres tienen una incidencia de ictus a lo largo de la vida superior a la de los hombres, debido en parte al aumento del riesgo después de la menopausia y a una mayor prevalencia de factores como la hipertensión y las arritmias.

Limitaciones y perspectivas futuras:
La investigación se basa en datos autodeclarados, lo que puede introducir cierto margen de error. Los científicos subrayan la necesidad de estudios adicionales para confirmar los mecanismos biológicos implicados y optimizar las estrategias de prevención.

Más allá del ictus: otros beneficios de la dieta mediterránea:
Esta pauta alimentaria, rica en vegetales, legumbres, frutas, pescado y aceite de oliva, y baja en carnes rojas y grasas saturadas, también se ha asociado con:

  • Menor riesgo de demencia y deterioro cognitivo.
  • Mejor salud cardiovascular y control glucémico.
  • Mayor salud bucodental y envejecimiento saludable.

Conclusión:
La evidencia científica continúa respaldando a la dieta mediterránea no solo como un modelo nutricional culturalmente valioso, sino como una herramienta preventiva poderosa y accesible para reducir la carga de enfermedades crónicas, especialmente en poblaciones de mayor riesgo como las mujeres posmenopáusicas.