París.– El mundo nunca había visto algo así. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) lanzó este martes una advertencia que helará la sangre de cualquier ministro de Economía: el planeta se enfrenta a la mayor interrupción del suministro de petróleo jamás registrada. El fracaso de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, sumado al bloqueo del estrecho de Ormuz, ha provocado un desplome de la producción mundial de más de 10 millones de barriles diarios solo en marzo. La paralización de esta arteria marítima ha reducido los envíos cruciales de 20 millones de barriles diarios en febrero a apenas 3,8 millones a comienzos de abril.
El resultado es una escalada de precios que ya está golpeando a la economía global. El crudo North Sea Dated, referencia para gran parte del comercio internacional, ha alcanzado los 130 dólares (110 euros) por barril. Mientras los futuros del Brent y el WTI se negocian en torno a los 96-98 dólares, el mercado físico para entrega inmediata muestra una escasez extrema: los cargamentos al contado se pagan entre 20 y 30 dólares por encima de las referencias. Es la estampida de los compradores desesperados.
La OPEP+ se desmorona: Arabia Saudí pierde 3 millones de barriles diarios
El informe mensual de la AIE, publicado este martes, disecciona el desastre. La oferta total de la OPEP+ se hundió en 9,4 millones de barriles diarios respecto a febrero. Arabia Saudí, el peso pesado del grupo, redujo su suministro de 10,4 millones de barriles diarios a 7,25 millones. La situación es aún más grave para Irak, cuya producción cayó de 4,57 millones a 1,57 millones, perdiendo casi dos tercios de su capacidad. Kuwait y Emiratos Árabes Unidos también registraron descensos significativos, con el suministro kuwaití desplomándose a 1,19 millones desde un máximo de 2,54 millones.
Las rutas alternativas (como la costa oeste de Arabia Saudí o el oleoducto ITP hacia Turquía) apenas han logrado desviar 7,2 millones de barriles diarios, un déficit enorme que el mercado mundial trata desesperadamente de cubrir. La AIE advierte que, sin un acuerdo negociado y permanente, el mundo debe prepararse para un escenario de "conflicto prolongado" que podría generar perturbaciones aún más graves en la segunda mitad del año.
Destrucción de demanda: vuelos cancelados y refinerías al borde del colapso
La escasez ya está provocando lo que la AIE describe como "destrucción de demanda", especialmente en los sectores petroquímico y aéreo. Se estima que la demanda mundial de petróleo se contrajo en abril en otros 2,3 millones de barriles diarios. Los productores petroquímicos asiáticos, obligados a recortar su actividad ante el agotamiento de las materias primas, lideran el descenso. Mientras tanto, las cancelaciones de vuelos en Europa y Asia han provocado una caída en picado del consumo de queroseno de aviación.
Las refinerías no afectadas directamente por el conflicto lidian con costes en máximos históricos. En Singapur, el precio de los destilados medios alcanzó máximos históricos por encima de 290 dólares por barril, reflejo de la desesperación de las refinerías por asegurarse cualquier producto disponible. La AIE subraya que, aunque los márgenes de refino repuntaron temporalmente, la tensión general del mercado es insostenible.
Las reservas se agotan y Trump redobla las amenazas
Las existencias observadas de petróleo a escala mundial disminuyeron en 85 millones de barriles en marzo, aunque la agencia destaca un preocupante "desajuste" geográfico. Mientras en los países asiáticos importadores las reservas cayeron en 31 millones de barriles, en Oriente Medio y China los inventarios aumentaron, quedando atrapados tras el bloqueo o almacenados en buques. Es petróleo que no puede llegar a donde más se necesita.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha renovado sus amenazas. "Más les vale empezar el proceso para reabrir esta vía marítima internacional, y rápido", declaró, tras afirmar que Irán "no está dispuesto a renunciar a sus ambiciones nucleares". El inminente bloqueo estadounidense a los buques que entren en puertos iraníes añade un factor de riesgo adicional.
La tregua de dos semanas, un espejismo
El anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán ofreció un ligero respiro a los mercados, pero la AIE se mantiene prudente. "No está en absoluto claro que esta pausa vaya a desembocar en una paz duradera o en la normalización del tráfico marítimo", advierte la agencia. La tregua, que ya se ha visto violada por los bombardeos israelíes en Líbano, parece más un paréntesis que una solución.
El mundo se enfrenta a un invierno energético que podría ser el más duro de la historia. La AIE ha hablado: shock inédito, producción desplomada, precios por las nubes y una demanda que empieza a destruirse. Mientras los diplomáticos negocian en Washington y Pakistán, los tanques de petróleo se vacían y las economías tiemblan. La pregunta ya no es si habrá recesión, sino cuán profunda será. Y el reloj, como siempre, corre en contra.