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Irán acepta el "paso seguro" por el Estrecho de Ormuz durante dos semanas

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Teherán/Washington.– El pulso en el Golfo Pérsico se ha desinflado, al menos por ahora. Un día después de que Donald Trump anunciara la suspensión de los bombardeos contra Irán durante dos semanas, el ministro de Exteriores iraní, Abas Araqchí, confirmó este miércoles que Teherán permitirá "el paso seguro" por el estrecho de Ormuz durante ese mismo período, siempre que cesen los ataques de Estados Unidos y sus aliados.

"Si cesan los ataques contra Irán, nuestras poderosas Fuerzas Armadas suspenderán sus operaciones defensivas", escribió Araqchí en su cuenta de X, en un mensaje que combina firmeza y apertura. El paso por la estratégica vía marítima —bloqueada desde el inicio de la guerra el 28 de febrero— se realizará "en coordinación con las Fuerzas Armadas iraníes y teniendo en cuenta las limitaciones técnicas", precisó.

Un protocolo de 10 puntos: Irán no cede el control

Horas antes, el Consejo Nacional de Seguridad de Irán había revelado que presentó a Estados Unidos un plan de diez puntos que incluye un "protocolo de seguridad" para el tránsito por Ormuz, garantizando el "control" iraní de este punto clave. Es decir, Teherán no renuncia a su capacidad de supervisión y, potencialmente, a su sistema de peajes. La diferencia ahora es que, durante dos semanas, los buques estadounidenses y de sus aliados podrán cruzar sin ser atacados.

La propuesta iraní será el centro de las negociaciones de paz que comenzarán el 10 de abril en Islamabad, la capital de Pakistán, y se extenderán durante las dos semanas de alto el fuego. Pakistán, que ha actuado como mediador de emergencia, jugará un papel anfitrión y garante.

Trump: "Aceptamos, pero con condiciones"

El presidente estadounidense había dado a Irán hasta las 20:00 hora de Washington (00:00 GMT del miércoles) para reabrir el estrecho, amenazando con bombardear centrales eléctricas y puentes y "devolver a Irán a la Edad de Piedra". La intervención del primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, y del jefe del Ejército, Asim Munir, logró destrabar la situación.

Trump confirmó que acepta la tregua, pero dejó claro que la suspensión de los ataques está condicionada a que Irán permita la apertura "completa, inmediata y segura" de Ormuz. Si Teherán incumple, el ataque anunciado se ejecutará. "Hemos alcanzado nuestros objetivos militares. Ahora toca negociar", declaró el mandatario.

El mundo respira, pero la fragilidad persiste

La noticia provocó un alivio inmediato en los mercados energéticos. El petróleo Brent cayó por debajo de los 100 dólares por barril por primera vez en semanas, y las bolsas asiáticas cerraron con ganancias moderadas. Sin embargo, los analistas advierten que la tregua es frágil. Las dos semanas de negociaciones en Islamabad serán cruciales para definir si el alto el fuego se convierte en una paz duradera o solo en una pausa para que ambas partes se rearmen.

El estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial, sigue siendo el talón de Aquiles de la economía global. Por ahora, los petroleros podrán cruzar. Pero la sombra de la guerra no se disipa del todo. Como dijo Araqchí: "Si cesan los ataques, suspenderemos nuestras operaciones defensivas". La pelota está ahora en el tejado de la diplomacia. Y Pakistán, ese mediador silencioso, se juega su prestigio internacional en las próximas dos semanas. El mundo observa, espera y cruza los dedos.