Hong Kong.– La ciudad china mantuvo por decimosexto año consecutivo el título de mercado inmobiliario más prohibitivo del mundo, según el estudio ‘Demographia International’, que analizó el coste medio de la vivienda frente a los salarios medios en 96 urbes de ocho países durante el tercer trimestre de 2025. La métrica revela que un hogar hongkonés necesita destinar el equivalente a 14,1 años íntegros de ingresos brutos —sin descontar el coste de vida— para adquirir un inmueble de valoración intermedia.
En el ranking global, Sídney se situó en segundo lugar, con 14 años de sueldo, seguida de la californiana San José, con 11,3 años, mientras que Nueva York quedó relegada al decimosexto puesto, con 7,5 años. Pese a liderar el índice, la ratio de esfuerzo financiero de Hong Kong experimentó una corrección a la baja frente a los 23,2 puntos registrados en 2021, un ajuste que responde a una depreciación del 26% en el valor de los activos desde su pico histórico, aunque un reciente rebote técnico esta primavera redujo la caída acumulada al 20,5%.
Críticas a la metodología
Diversas instituciones chinas cuestionan la rigurosidad empírica de la metodología occidental, tachándola de ofrecer una visión sesgada del mercado. Investigadores del Instituto Pan Sutong advirtieron, en la edición previa del rotativo estatal China Daily, que el modelo ignora la variable estructural clave de que el 46,3% del censo reside en el parque público de viviendas o en promociones con fuertes subsidios gubernamentales. Si la muestra se restringiera a la demanda efectiva —cuyos honorarios superan en un 40% la media poblacional—, la presión de accesibilidad del territorio se atenuaría drásticamente, según los críticos.
Además, la métrica pasa por alto que la excolonia británica opera bajo un marco tributario sumamente laxo, con un tipo marginal máximo del 17% sobre las rentas del trabajo y exención total de gravámenes indirectos (IVA), lo que maximiza el capital disponible de las familias frente a la alta fiscalidad occidental. Finalmente, el sobreesfuerzo de compra se ve amortiguado por unos costes hipotecarios históricamente moderados y una fiscalidad inmobiliaria mucho más baja que la estadounidense.
La academia china concluye que la elevada valoración de los activos no refleja una anomalía ni una burbuja insostenible, sino que está justificada por la fuerte regulación, la calidad de las infraestructuras y el dinamismo económico de esta plaza financiera.