París. — El ministro de Asuntos Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, afirmó este viernes que su país «no tiene ninguna razón para entrar» en la guerra entre Estados Unidos e Irán, un conflicto que ha disparado los precios de la energía debido a la paralización del estrecho de Ormuz.
Barrot realizó estas declaraciones al canal BFMTV después de una gira esta semana por Arabia Saudí, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Omán, en un momento de máxima incertidumbre ante la posible ruptura del alto el fuego entre Washington y Teherán.
Evitar la reanudación de hostilidades
«Debemos hacer todo lo posible para evitar que se reanuden las hostilidades, ya que todo el mundo ha visto, desde el comienzo de esta guerra —que nosotros no hemos aprobado y en la que no hemos participado—, que los riesgos de escalada son extremadamente elevados», señaló el jefe de la diplomacia francesa.
Barrot advirtió de que esta situación «conlleva consecuencias mayúsculas para la economía mundial. ¿Y qué significa esto? Significa consecuencias para nuestra vida cotidiana, para la vida de las francesas y los franceses, y para la vida de nuestras empresas. Por lo tanto, debe detenerse en el marco de las negociaciones».
Impacto económico y defensa del alto el fuego
El ministro insistió en que Francia «no tiene ninguna razón» para intervenir en un conflicto que supera ya los dos meses y que ya está afectando al país en los precios de la gasolina y en la inflación en general.
«El alto el fuego ha de respetarse por todas las partes. Hay que iniciar una negociación para comprometer al régimen iraní, para que cambie radicalmente de postura y haga grandes concesiones. Así podrá coexistir pacíficamente con su entorno regional y el pueblo iraní podrá elegir libremente su futuro», concluyó.
En resumen: Francia se desmarca del conflicto bélico entre EE. UU. e Irán y apuesta por la negociación para evitar una escalada que ya repercute en la economía europea y en la vida cotidiana de los franceses.