Farándula

«Emily en París» se despedirá tras su sexta temporada: la serie de Netflix llega a su fin entre críticas y clichés

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La exitosa serie de Netflix «Emily en París» concluirá con su próxima sexta temporada, una decisión que, para muchos espectadores y críticos, llega después de que la ficción se quedara sin ideas frescas y cayera en un bucle de estereotipos y tramas sin rumbo.

La última temporada, que actualmente se encuentra en rodaje, llevará previsiblemente a la protagonista a Grecia y Mónaco, según informaron medios especializados. La serie, creada por Darren Star y protagonizada por Lily Collins como la ejecutiva de marketing estadounidense Emily Cooper, se estrenó en octubre de 2020 en plena pandemia de COVID-19 y alcanzó 58 millones de hogares en su primer mes.

Una despedida esperada

Desde sus inicios, la serie cosechó críticas dispares por su representación estereotipada de los parisinos —a menudo retratados como vagos, permanentemente seductores y reacios a la monogamia— y por una visión irreal de la capital francesa, reducida a unos pocos lugares emblemáticos. El público francés también ridiculizó la curiosa geografía de la ciudad y la ausencia del metro.

Con el paso de las temporadas, el encanto de la novedad se desvaneció. Las tramas perdieron coherencia: la faceta de Emily como ‘influencer’, fundamental en la primera temporada, desapareció sin explicación, y su relación de idas y venidas con el chef Gabriel (Lucas Bravo) se tornó repetitiva. El propio Bravo declaró en 2024 a IndieWire que su personaje se había ido «convirtiendo poco a poco en guacamole» y que a la serie le faltaba «riesgo».

Cameos presidenciales y giros sin consecuencias

Netflix realizó una gran campaña con el viaje de Emily a Roma en la cuarta temporada, e incluso el presidente francés, Emmanuel Macron, pidió que la serie se quedara en Francia. Sin embargo, la protagonista regresó a París media temporada después prácticamente igual, sin que su estancia en Italia supusiera una evolución real del personaje.

Uno de los aspectos más criticados es la asombrosa falta de crecimiento personal de Emily a lo largo de cinco temporadas, acentuada por una línea temporal confusa: no está claro cuánto tiempo lleva la protagonista en París, lo que da la sensación de un eterno verano similar a la película «Atrapado en el tiempo».

Aciertos en el reparto secundario

A pesar de las críticas, la serie ha contado con un puñado de secundarios que han logrado salvar parcialmente la experiencia. Destacan la ingeniosa compañera de piso Mindy (Ashley Park), el dúo cómico formado por Luc y Julien (Bruno Gouery y Samuel Arnold), y sobre todo la jefa de Emily, Sylvie (Philippine Leroy-Beaulieu), a menudo considerada la auténtica estrella del programa.

Operación de mercadotecnia

En sus mejores momentos, la serie rozó el ‘camp’ con su caótica mezcla de acentos franceses cerrados y vestuarios extravagantes. Pero la mayoría de las veces, «Emily en París» se percibió como una operación comercial: marcas como McDonald’s, Ami Paris, Fendi e Intimissimi dominaron las tramas sin aportar un discurso reflexivo. La serie se convirtió, en palabras de GQ France, en una «valla publicitaria gigante».

Mientras Emily se prepara para su despedida, los espectadores que seguían la serie con amor-odio recibirán el final con alivio. La sexta temporada pondrá punto final a una ficción que, para muchos, hacía tiempo que había caducado.