El uso intensivo de dispositivos electrónicos durante las vacaciones escolares —teléfonos, tabletas y videojuegos— está asociado con un deterioro en el bienestar físico y mental de los menores, según alerta Jay Maddock, profesor de Salud Pública de la Universidad Texas A&M. “Este comportamiento puede contribuir a problemas como ansiedad, depresión, obesidad y una peor condición física”, señala el experto.
En un contexto en el que países como Dinamarca evalúan restricciones al acceso de menores a redes sociales, Maddock propone recuperar hábitos “retro” de décadas pasadas, fomentando actividades al aire libre incluso en invierno. “No hay mal tiempo, sino ropa inadecuada. Con la preparación correcta, se pueden disfrutar actividades como trineo, patinaje sobre hielo o paseos para ver luces navideñas”.
Beneficios respaldados por la ciencia
Estudios demuestran que pasar tiempo en la naturaleza mejora el estado de ánimo, la concentración y fortalece el sistema inmunitario. Una investigación en Reino Unido con más de 19.000 participantes concluyó que dedicar al menos 120 minutos semanales a actividades al aire libre aumenta un 59% la probabilidad de reportar buena salud y eleva un 23% el bienestar general. “Priorizar la frecuencia sobre la duración ya marca la diferencia —precisa Maddock—. Incluso pausas breves de cinco minutos al aire libre pueden ser muy efectivas”.
La recomendación central es equilibrar el uso tecnológico con experiencias reales y movimiento, aprovechando el tiempo vacacional para fortalecer no solo la salud, sino también los vínculos familiares.